México, en jaque por el dengue
El dengue en México se dispara y todavía no llega a los picos más altos porque la temporada de lluvias aún no termina. Los contagios de esta enfermedad, transmitida por el mosquito Aedes aegypti, han aumentado en más del 360% este año con respecto al 2023, que se ...
El dengue en México se dispara y todavía no llega a los picos más altos porque la temporada de lluvias aún no termina. Los contagios de esta enfermedad, transmitida por el mosquito Aedes aegypti, han aumentado en más del 360% este año con respecto al 2023, que se contabilizaron 4 mil 400 casos. Actualmente hay 20 mil 249 personas enfermas. Lo preocupante es la letalidad, pues casi la mitad de los casos son por dengue con signos de alarma y dengue grave, que, de no atenderse a tiempo, puede causar la muerte de la persona.
Los datos que arroja el Informe Semanal de Vigilancia Epidemiológica de la Secretaría de Salud, del 1 de julio de 2024, son una muestra de lo que ocurre en los estados con presencia de dengue, a excepción de cinco que no tienen la presencia del vector. Otro dato importante es que circulan los cuatro serotipos en territorio nacional, lo que no ayuda a controlar esta epidemia, ya que las personas se pueden contagiar y recontagiar.
Los síntomas generalmente aparecen entre 4 y 10 días después de la picadura de un mosquito infectado y pueden incluir dolores de cabeza y articulaciones, fiebre, fatiga y, en casos extremos, hemorragias y dificultad para respirar. En las últimas tres semanas, el número de personas fallecidas casi se duplica, al pasar de 26 a 43 muertes. Sin embargo, llaman la atención las 430 defunciones por dengue notificadas, de los cuales sólo 43 ya se confirmaron que fueron por dengue, pero hay todavía 274 que se encuentran en estudio por parte del Comité Nacional para la Vigilancia Epidemiológica. Y no se diga de los casos probables, porque hay cien mil 843, de los cuales sólo 20 mil 249 han sido confirmados. Los estados con mayor incidencia son Colima, Tabasco, Guerrero, Nayarit y Morelos.
Las proyecciones de las autoridades de salud indican que todavía no llegamos a los picos más altos de casos por dengue, que se prevén para agosto y septiembre. Lo grave es que las lluvias, los ciclones y los huracanes no dan tregua, y hay muchas localidades que han sido impactadas por estos fenómenos meteorológicos que han provocado que un sinfín de hogares estén inundados. Y la principal fuente de alojamiento del mosquito del dengue son los lugares donde se almacena el agua. Urge que las autoridades tomen cartas en el asunto para evitar la propagación del dengue, pues se corre el riesgo de que, al haber tantos enfermos, pudiera colapsar el sistema de salud en los estados en donde está la presencia de este vector.
ABATELENGUAS
Después del saneamiento del agua, la vacunación es la segunda medida de salud que salva vidas, afirman especialistas que asistieron al Octavo Simposio Interinstitucional de Inmunización, titulado Aliados por la Vida, organizado por el laboratorio Sanofi, que reunió a vacunadores de las diferentes instituciones de salud pública del país. Resaltaron la importancia del mantenimiento de las coberturas de vacunación en la primera infancia por arriba del 95%, que cayeron durante la pandemia por covid-19, y de la eficacia de la vigilancia epidemiológica. El reto para el próximo sexenio será la actualización de la Cartilla Nacional de Vacunación y la inclusión de nuevas vacunas.
BAJO EL MICROSCOPIO
El dato sobre las enfermedades crónicas que da el Informe sobre la Situación Financiera del IMSS 2022-2023 enviado al Ejecutivo federal y al Congreso es para preocuparse. En los últimos 10 años, la diabetes y la hipertensión arterial siguen manteniéndose dentro de las principales causas de gasto médico, pues cada día se suman más derechohabientes que requieren servicios de consulta externa o de hospitalización. Eso ha provocado que el Seguro de Enfermedades y Maternidad registre, desde hace años, una situación financiera deficitaria. Lo grave es que a estas enfermedades hay que sumarles los costos de atención de los pacientes con insuficiencia renal crónica. Gran tarea tendrá la próxima administración porque, de no revertir esta situación, no habrá presupuesto que alcance. Urgen campañas de prevención, detección temprana, diagnóstico oportuno y atención adecuada.
