Lluvia de médicos por Otis. Temen brotes y enfermedades infecciosas
Si bien el huracán Otis dejó devastación, también trajo a un ejército de médicos especialistas como nunca antes se había visto en Guerrero. Y, aun así, no se dan abasto ante los miles de personas que perdieron sus casas y que tienen acceso limitado al agua potable, ...
Si bien el huracán Otis dejó devastación, también trajo a un ejército de médicos especialistas como nunca antes se había visto en Guerrero. Y, aun así, no se dan abasto ante los miles de personas que perdieron sus casas y que tienen acceso limitado al agua potable, saneamiento, alimentación y atención en salud.
En las últimas dos semanas han llegado a Acapulco y a las zonas afectadas un grupo de mil 56 médicos especialistas de los diferentes Institutos Nacionales de Salud de la Secretaría de Salud federal, así como del IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar. Sin embargo, el diagnóstico en salud hasta el momento no es muy bueno y quien lo alerta es Médicos sin Fronteras. Sus integrantes llegaron a este lugar también para ayudar y colaborar con el Comando Operativo para la Seguridad en Salud, los cuales identificaron un alto riesgo potencial de brotes de enfermedades infecciosas.
Otro reto que identificaron es la atención de la salud mental de la población sobreviviente, debido a las múltiples pérdidas humanas y materiales. A tal grado es la emergencia en Acapulco y municipios cercanos, que Médicos Sin Fronteras decidió intervenir para apoyar al restablecimiento de los servicios de salud.
Otis dejó al descubierto un rezago en la atención médica de la población guerrerense, que arrastra desde sexenios atrás y que la presente administración federal prometió resolver y, por lo que se ve, no cumplirá. Este fenómeno meteorológico hizo voltear los ojos de todo el mundo hacia Guerrero, uno de los estados con mayor pobreza, inseguridad y falta de servicios, entre ellos, médicos para su población.
El que las oficinas de la Secretaría de Salud federal se hayan mudado a Acapulco no significó que la infraestructura hospitalaria haya aumentado. Incluso, tiene pocos meses que su gobernadora, Evelyn Salgado, firmó con Zoé Robledo el convenio de colaboración para que los servicios de salud estatales pasen a formar parte del IMSS-Bienestar.
ABATELENGUAS
¡Primero que no y ahora que sí! Cuando inició esta administración, Angélica Cisneros, extitular del Seguro Popular y actual diputada por Morena, anunció, junto con Jorge Alcocer, secretario de Salud, la eliminación de este esquema de seguridad, el cual sería reemplazado por el Insabi. Dijeron que ya no habría un proceso de credencialización. No hubo credenciales por cinco años. Ayer, Zoé Robledo anunció el inicio del proceso de credencialización de los servicios del IMSS-Bienestar, con el objetivo de identificar beneficiarios y verificar que los datos estén actualizados, para lo cual tiene razón, porque desde los tiempos del Seguro Popular ya se tenía registro de un padrón inflado de beneficiarios o de doble afiliación.
Pero, más que una credencial, lo que se requiere es mejorar la atención médica, lo cual todavía estamos muy lejos de concretar.
BAJO EL MICROSCOPIO
Pacientes del Hospital Regional 1° de Octubre del ISSSTE le enviaron una carta al director general de ese instituto, Pedro Zenteno Santaella, en donde denunciaron que no hay médicos oncólogos en ningún turno, los cuales en los últimos meses han renunciado o se han ausentado por periodos largos, lo que ha repercutido en la atención médica.
A esto se suma la falta de material médico necesario en las terapias oncológicas, como son tomografía contrastada, químicos oncológicos, agujas para catéter puerto, entre otros insumos.
Lo más increíble de esto es que las pacientes se reunieron con Zulma Carbajal Salgado, particular del director general del ISSSTE, quien les pidió llevar ellas mismas el control en su tratamiento (claro, porque no hay médicos) y pedirle al subdirector administrativo del hospital, quien es el responsable de garantizar el abasto de todos los medicamentos, que les lleve también dicho control para que les surta sus quimioterapias. A él propónganle esto, les dijo Zulma Carbajal. Ya sólo le faltó decir: convénzanlo. Sobre la falta de médicos oncólogos, de plano la funcionaria les dijo que eso es falta de planeación de la Coordinación Médica, que son los que deben solicitar más médicos cuando no los hay. Aunque reconoció que, efectivamente, no hay. Para acabar esta historia, todos son responsables, hasta los enfermos, de la situación que se vive en el hospital 1° de Octubre, menos el director general, Pedro Zenteno.
