Limpian Cofepris, pero ¿y las sanciones?
Lamentable es que no hay noticias de ninguna sanción.
Enterarnos de que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) se está limpiando de corrupción y coyotaje es, sin duda, una excelente noticia, especialmente porque desde hace varias administraciones había leyendas negras de lo que ahí pasaba, sin que antes se hubiera podido corroborar. Tuvo que entrar la Unidad de Inteligencia Naval de la Marina para limpiar y poner orden en esa casa.
Lo lamentable es que no tengamos noticias de ninguna sanción penal ni administrativa de peso que se haya tomado. No basta con sólo limpiar la corrupción ni evidenciarla como ocurrió ayer en Palacio Nacional. Es necesario aplicar castigos ejemplares para que no haya impunidad, porque estamos hablando de delitos que se vuelven más graves porque atentan contra la salud de los mexicanos. Porque desde la Cofepris, la corrupción afectó a la población al aprobar medicinas, insumos médicos y dispositivos que no reunían la calidad, la seguridad y eficacia. Y al facilitar la distribución de insumos para la fabricación de drogas como el fentanilo, que dañan a nuestros jóvenes y la seguridad del país. Las acciones de la Cofepris no deben quedar en el cese de 32 funcionarios (entre titulares de unidades administrativas, dictaminadores y verificadores). Es indispensable que se llegue a quienes dirigieron a estas personas en administraciones pasadas.
Hay riquezas muy vistosas de extitulares de la Cofepris, y hasta de un exsubsecretario de Salud, que deberían ser investigadas. Y no es para menos, si para el propio comisionado federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, Alejandro Svarch, con las acciones que emprendieron en la instancia que ahora preside, se ha puesto fin a los intereses de personas y falsos funcionarios que durante décadas dañaron a la institución.
Para Svarch desterrar la corrupción es un proceso que ha cimbrado a la Cofepris, pero, asegura, ahora los mexicanos pueden tener la tranquilidad de que los productos autorizados son analizados con criterios técnicos, rigor científico y sin influencia de viejos lastres de la corrupción.
Excelente que Svarch Pérez haya podido hacer lo que su antecesor José Alonso Novelo Baeza (quien inició la actual administración y después fue renunciado) no pudo hacer. Ahora se requiere que se ponga las pilas y agilice también todo lo que trae rezagado, porque si no hay medicamentos o insumos por falta de autorizaciones de este organismo, impacta en la salud de los mexicanos. Porque de nada servirá si los mismos no los tenemos en los hospitales del país.
ABATELENGUAS
La Comisión Nacional de Arbitraje Médico (Conamed) cumplió hace una semana 26 años de vida, pero desde que comenzó este sexenio, poco o nada se sabe de este organismo que ayuda a mediar conflictos entre los médicos y sus pacientes, cuando hay reclamos o negligencia médica. Tan sólo un dato: en los picos más altos de la pandemia por covid-19, este organismo sólo reporto 818 quejas presentadas. Su titular es el doctor Onofre Muñoz, que no se le ha visto. Lo que sí se ve es que este organismo fue achicado en su infraestructura. Ojalá tuviera más peso, pero todo tiende a que a la Conamed la desaparezcan.
BAJO EL MICROSCOPIO
Hay periodistas que resultan lesionados en coberturas o se enferman y no tienen IMSS porque sus empresas no los aseguran, los contratan por honorarios o porque son independientes, con espacios de comunicación autogenerados o son colaboradores freelance de diferentes medios.
Ojalá todos los que no tienen seguridad social y la requieran puedan entrar en este plan de afiliación al IMSS que se anunció ayer, sin importar filias y fobias. Esperemos también que la medida no sea discrecional ni para beneficiar únicamente a grupos afines. La medida anunciada ayer en Palacio me recordó una de las primeras conferencias vespertinas para informar sobre covid-19, cuando Mauricio Hernández, director de Prestaciones Económicas y Sociales del IMSS, hablaba de la pandemia y le decía a los reporteros presentes que no se preocuparan porque el Instituto les garantizaba su atención, cuando alguien gritó que no tenían Seguro Social.
Ante este grito, el funcionario pidió a los reporteros presentes en la conferencia que levantaran la mano quienes tenían seguridad social. Y la sorpresa fue que sólo se levantó una mano. Esperemos que esta escena no se repita más.
