La salud de los mexicanos, en juego por los cambios en el IMSS-Bienestar

El presidente Andrés Manuel López Obrador sí que le tiene mucha fe al grupo del extinto Instituto de Salud para el Bienestar Insabi, al grado que designó a Alejandro Calderón Alipi como nuevo director general del IMSSBienestar, quien tiene pocos años de experiencia ...

El presidente Andrés Manuel López Obrador sí que le tiene mucha fe al grupo del extinto Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), al grado que designó a Alejandro Calderón Alipi como nuevo director general del IMSS-Bienestar, quien tiene pocos años de experiencia en la administración pública en temas de salud.

Y es que las cartas de presentación de Alejandro Calderón no son las más sobresalientes, pues su desempeño al frente de la Coordinación Nacional de Abastecimiento y Distribución de Medicamentos del Insabi, un área de mucho poder donde se realizaban las compras consolidadas de medicinas de todo el sector salud, no fueron las mejores ni las más transparentes. A la fecha, de acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica, el Insabi les adeuda 4 mil 700 millones de pesos por compra de medicamentos.

El viernes pasado mencioné en mi cuenta de Twitter, @Ruth_RodriguezP, los cambios que venían en el IMSS-Bienestar, como que fue nombrado como director de esta institución Alejandro Calderón en lugar de Gisela Lara Saldaña, quien tiene más de 30 años de experiencia en salud, pero que no es cercana al Presidente. Con la salida de Gisela Lara, el instituto pierde a una de sus mejores especialistas, pues ella conoce a la perfección las necesidades de los hospitales rurales y centros de salud del país, ya que estuvo al frente del programa IMSS-Bienestar, antes IMSS-Oportunidades, por más de una década.

Tanto Alejandro Calderón Alipi como Juan Antonio Ferrer, exdirector del Insabi y ahora subsecretario de Salud, son cercanos a la familia presidencial y al exsecretario de Gobernación, Adán Augusto López. Alejandro Calderón es amigo cercano de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del Presidente. Su último cargo, antes de que entrara al sector salud, fue en el equipo de Ayudantía del Presidente, a inicios de esta administración.

El nuevo director del IMSS-Bienestar es médico, egresado de la Universidad Popular de Puebla, tiene una especialidad en Ortopedia y Traumatología, así como una maestría en Administración y Servicios de Salud, que hizo en Argentina. Se menciona que él pudo ser el artífice de la idea de traer a los médicos cubanos a México. Con estos cambios, queda claro que el director del IMSS, Zoé Robledo, dejó de ser el consentido del Presidente: así como subió, bajó su gracia ante el mandatario, pues no pudo mantener a su gente, quienes trabajaron este nuevo esquema de seguridad social al frente de la Dirección General del IMSS-Bienestar. Y deja, por decirlo coloquialmente, la mesa prácticamente servida al equipo del exInsabi.

Nadie desconoce las diferencias entre el exdirector del Insabi, Juan Antonio Ferrer, con Zoé Robledo por los problemas de abasto de medicina, de equipos médicos, de contratación de personal, entre otros. Si alguien pensó que el equipo del Insabi estaba muerto, hoy el Presidente lo resucitó y le deja el encargo más importante de toda su administración, que es el de garantizar el acceso de la atención médica a más de la mitad de la población mexicana. Ojalá lo logren, pero se ve difícil por el poco tiempo que les queda de este sexenio.

ABATELENGUAS

Desde que inició la pandemia por covid-19, el gobierno mantuvo el control de las vacunas, por lo que no se le autorizó a ninguna farmacéutica la venta de estos antígenos en el mercado mexicano. Ayer, el Presidente mencionó que, para la temporada de invierno, el sector privado podrá vender vacunas contra el SARS-CoV-2, lo cual es una buena noticia para quienes deseen protegerse del virus y que no forman parte de la población vulnerable, o que no les gustan las vacunas que dará el gobierno, como Abdala, de origen cubano y tal vez Patria, de origen mexicano.

BAJO EL MICROSCOPIO

Todavía se esperan más cambios en el sector salud, que tanto en administraciones panistas, priistas, y ahora morenistas, es usado como trampolín político. Ésa es la historia, sobre todo, del IMSS y del ISSSTE. En el caso del primero, está por renunciar a su cargo como director general Zoé Robledo, para contender por la gubernatura de Chiapas. En los pasillos del instituto se baraja un nombre: Hugo López-Gatell, actual subsecretario de Salud.

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