La salud con Sheinbaum: ¿continuidad o cambios?

Después del triunfo de Claudia Sheinbaum, los focos están centrándose en quienes serán parte del gabinete federal. En el caso de Salud, se perfila David Kershenobich, exdirector del Instituto Nacional de Nutrición y Ciencias Médicas Salvador Zubirán, de la ...

Después del triunfo de Claudia Sheinbaum, los focos están centrándose en quienes serán parte del gabinete federal. En el caso de Salud, se perfila David Kershenobich, exdirector del Instituto Nacional de Nutrición y Ciencias Médicas Salvador Zubirán, de la Secretaría de Salud, prestigioso hepatólogo, investigador emérito nivel III del Sistema Nacional de Investigadores y expresidente de la Academia Nacional de Medicina. Durante el covid-19, él fue clave para que se lograra la reconversión de hospitales y se ampliara el número de camas para la atención de los enfermos.

A principios de este sexenio logró acceso universal y gratuito a pruebas de detección y medicamentos para la eliminación de la hepatitis C, tratamientos que, por su costo, eran inalcanzables para la mayoría de los enfermos.

Hace poco, tuvo un encuentro con representantes de la industria farmacéutica y ahí le pregunté qué sería lo más importante que tendría que realizar en salud para el próximo sexenio. Él me respondió que se tendría que ver la manera de armonizar todo el Sistema Nacional de Salud del país. “Hay que verlo como un todo”, afirmó. Y agregó: “En salud, cualquier cosa que se avance, se tiene que garantizar que habrá calidad, seguridad, atención y eficiencia, principalmente hacia los pacientes”.

Tiene razón Kershenobich, una de las primeras tareas será unificar el sector salud, comenzando por los diferentes equipos que integran este sistema nacional y, luego, pasar a todas las instituciones de salud.

Al interior, para nadie eran desconocidos los constantes enfrentamientos entre el equipo de Jorge Alcocer, secretario de Salud, y Juan Antonio Ferrer, actual subsecretario de Salud y exdirector del Insabi, con el equipo de Zoé Robledo, en el IMSS y en el IMSS-Bienestar. Lo que impactó, sin duda alguna, en la atención de los servicios médicos. Ahora le tocará Kershenobich lograr esa unificación de su equipo con el de Zoé Robledo, que está al frente del IMSS-Bienestar y el IMSS.

Son dos grupos diferentes que tendrán el reto de integrarse por el bien del Sector Salud. Y continuar, como lo han dicho, con la estrategia de salud lanzada en este sexenio.

Se prevén cambios o, por lo menos, eso es lo que ha externado Kershenobich, que apuesta al diálogo con todos los sectores para que haya un avance en el sector salud; a la prevención de enfermedades y a la investigación de temas como las enfermedades raras.

¡Ya lo veremos!

ABATELENGUAS

Que alguien les diga a los de la plataforma digital Doctoralia que es importante incluir las quejas de los pacientes sobre el servicio que recibieron de los especialistas encontrados en su sistema de salud. No se vale que sólo suban los comentarios positivos de la gente que usó su plataforma y sumen a cuentagotas o no integren las opiniones que advierten de una mala atención médica, porque eso les resta credibilidad y confianza. De acuerdo a sus datos, son 80 millones de mexicanos que alguna vez han utilizado esta plataforma que integra a más de dos millones de profesionistas. Tuve una experiencia muy mala con el odontólogo Jaime González Calva, que tiene su clínica dental Invisdent en la CDMX, al cual encontré en dicha plataforma, sin embargo, no hubo manera en que mi opinión se pudiera subir en Doctoralia. Aquí sí aplica que no hay mejor recomendación para una atención médica que la que hace el mismo paciente de su doctor.

BAJO EL MICROSCOPIO

Ojalá que el nuevo equipo de Salud de la doctora Claudia Sheinbaum esté pensando en regresar las oficinas de la Secretaría de Salud federal a la Ciudad de México. Fue un error haberse mudado al puerto de Acapulco, Guerrero, por quedar bien con el presidente Andrés Manuel López Obrador. Mudanza que costó 140 millones de pesos y sólo se desplazaron alrededor de 500 trabajadores, en su mayoría mandos superiores y medios de un total de 47 mil trabajadores que conforman la Ssa. Es más, el propio secretario de Salud, Jorge Alcocer, cuya casa salió afectada por el huracán Otis, tuvo que pedir espacio para poder trabajar en uno de los edificios que tiene el Instituto Nacional de Salud Pública en Tlalpan, porque se quedó sin oficinas en la Ciudad de México. “Pero qué necesidad, para qué tanto problema”, como diría la canción de Juan Gabriel.

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