La infancia también necesita desconectarse

Ruth Rodríguez

Ruth Rodríguez

En el quirófano

Desde hace unas semanas, la presidenta Claudia Sheinbaum abrió un debate sobre el uso de dispositivos móviles y el acceso a las redes sociales en niños y adolescentes. Hace tiempo que se debió analizar, para proteger a la infancia y a los adolescentes del ciberacoso, la adicción digital y los problemas de salud mental.

Francia acaba de regular el acceso a redes sociales para menores de 15 años. Pero hay más de 20 países que ya prohíben o restringen las redes sociales a menores de edad. De acuerdo con datos de la UNESCO, al menos 114 sistemas educativos en todo el mundo regulan o prohíben por completo el uso de celulares dentro de las aulas.

En México, hay 16 estados que restringen el uso de celulares y dispositivos móviles en las escuelas, principalmente en los niveles de primaria y secundaria, sin embargo, no se ha abordado la regulación de las redes sociales.

La Presidenta designó a Mario Delgado, titular de la SEP,  para que lleve a cabo esta discusión nacional, en la que deben participar maestros y padres de familia. Para Delgado, este debate debe ir más allá de regular el uso de celulares dentro de las escuelas, pues también debe considerar el impacto que estas plataformas tienen en el desarrollo y la formación de las nuevas generaciones.

Valdría la pena escuchar los planteamientos de especialistas en salud, que advierten que el uso de redes sociales activa en los adolescentes los circuitos de recompensa del cerebro, favoreciendo conductas automáticas y, en algunos casos, el desarrollo de adicciones y del llamado estrés digital.

Lo mismo ocurre con el uso excesivo de pantallas, que puede afectar el desarrollo cognitivo, reducir la capacidad de atención, alterar el sueño y fomentar el sedentarismo. “Cuando una niña o un niño está expuesto de manera excesiva al uso de tecnologías, su cerebro comienza a funcionar de manera distinta. Además, su corteza prefrontal puede verse afectada, lo que repercute en la atención, la concentración, el control de impulsos, el manejo de las emociones y la toma de decisiones”, explica Tania Jiménez García, maestra en orientación psicológica y en prevención de adicciones.

No se trata de prohibir el uso de celulares, sino de que los padres de familia y los estudiantes se concienticen del impacto que tiene el abuso de la tecnología.

ABATELENGUAS

Mientras que el sector automotriz prefiere trasladar su producción manufacturera fuera del país, el farmacéutico le está apuesta a México. Tal es el caso de Opella, compañía global fabricante de productos de autocuidado, que trasladó de Italia a nuestro país una nueva línea de producción del probiótico enterogermina. Esta empresa, liderada en México por Luis Soares, ha convertido a la planta de Ocoyoacac, en el Estado de México, en el segundo sitio estratégico de fabricación del probiótico a nivel mundial y ha posicionado al país como un hub farmacéutico para Latinoamérica. Para 2027, este probiótico será exportado a Brasil y se estima que para 2028, una vez que la Cofepris lo certifique, se expandirá en el país.

BAJO EL MICROSCOPIO

Algo está pasando en el Poder Judicial que está favoreciendo, a través de sus resoluciones, los intereses de las grandes farmacéuticas, sin que las autoridades de las secretarías de Salud y de Economía frenen esta situación, que perjudica al mercado de las medicinas genéricas y bioequivalentes, así como a la población mexicana. Argucias jurídicas que los bufetes de estos laboratorios transnacionales han presentado en los juzgados colegiados, en donde no se ha tenido una buena defensa legal por parte del equipo de la Ssa y de Cofepris, lo que ha ocasionado que ganen exclusividad en la comercialización de sus productos, cuyas patentes ya habían vencido en México. Tal es el caso de la semaglutida (Ozempic), de la farmacéutica Novo Nordisk; denosumab (Prolia y Xgeva), de la compañía Amgen, y bimatoprost (Lumigan), del laboratorio Allergan. Aunque no es la primera vez que ocurre, extraña que el gobierno federal lo permita, sobre todo porque se trata de dar acceso a la salud de la población a través de medicinas que sean más económicas, seguras y eficaces, como son las versiones genéricas.