Formarse entre abusos: la otra cara de la medicina

¿Cuántos estudiantes de medicina y médicos residentes tienen que fallecer para que la Secretaría de Salud, las facultades y escuelas de Medicina y los gobiernos estatales prevengan y atiendan los casos de violencia psicológica, acoso, hostigamiento y explotación ...

¿Cuántos estudiantes de medicina y médicos residentes tienen que fallecer para que la Secretaría de Salud, las facultades y escuelas de Medicina y los gobiernos estatales prevengan y atiendan los casos de violencia psicológica, acoso, hostigamiento y explotación laboral hacia este sector?

Recientemente el caso del médico residente Luis Abraham Reyes, de la Clínica 25 del IMSS en Monterrey –quien se quitó la vida por acoso laboral, de acuerdo a sus compañeros–, vuelve a traer el tema al centro del debate y visibiliza las condiciones extremas que enfrentan internos y residentes en los hospitales del país: gritos, amenazas, guardias de castigo por 36 horas seguidas, sin acceso a lugares donde poder descansar, entre otros maltratos. Bastó este caso para que las redes se inundaran de un sinfín de anécdotas de internos y médicos residentes quienes han sufrido acoso laboral, sexual y hostigamiento como el denunciado por Paola Palomares, residente de cuarto año de cirugía cardiotorácica en el INER y, lo más grave de todo, solapado por los mismas autoridades de salud y educativas. En nuestro país no hay cifras de cuántos internos o médicos residentes se han quitado la vida. Sólo se sabe, de acuerdo con diversos estudios, que la tasa de depresión, agotamiento y suicidio en los profesionales médicos se encuentra en cifras superiores a la población en general.

Para Marilú Acosta, secretaria general de la Academia Nacional de Educación Médica y Desarrollo Profesional Continuo, A.C., los internos y los médicos residentes son la columna vertebral del sistema nacional de salud, pero no sólo del sector público, sino también del privado. La experta deja en claro que hay un error, que es importante que las autoridades de salud corrijan, que es tratar a los internos como trabajadores del hospital, cuando son estudiantes del último año de la carrera de Medicina; y en el caso de los médicos residentes, son tratados como trabajadores por la Ley General de Trabajo, pero también están en formación de una especialidad.

En realidad, considera Marilú Acosta, está mal toda la estructura del sistema nacional de salud en torno a sus médicos internos y residentes, que se basa en un formato militar en el que el superior siempre tendrá la razón y en donde estos grupos no tienen a quién acudir porque sus profesores y directivos son parte de esta estructura jerárquica. Si bien, agrega, en medicina desgraciadamente lo que prevalece es la jerarquía, no necesariamente el conocimiento, y esto abre paso a muchas violaciones y maltratos hacia los estudiantes y residentes.

Sexenio tras sexenio, las autoridades de salud en turno prometen que se dignificará la situación de los internos y médicos residentes. Legislaturas en el Congreso de la Unión van y vienen, hasta toman puntos de acuerdo, pero a la fecha no han concretado reformas a la Ley General de Salud para crear entornos libres de violencia y de explotación laboral en el sector salud del país. La única realidad es que sigue habiendo una gran deuda con los internos y los médicos residentes para protegerlos de entornos violentos y de maltratos.

ABATELENGUAS

Michelle Argüelles, directora ejecutiva de Investigación Clínica en MSD, dice que Cofepris está actualizándose para ser más rápida en sus aprobaciones en investigaciones clínicas, pero aun así se perdieron diversos protocolos en 2023 y 2024 que están repercutiendo en México. Hay países como España o Colombia que tardan entre cuatro a cinco meses para aprobar un estudio, mientras que, en México, más de un año.

BAJO EL MICROSCOPIO

“A ver, ¿me van a escuchar o no?”, preguntó la presidenta Claudia Sheinbaum a un grupo de enfermeras del Hospital de Alta Especialidad de Ixtapaluca, quienes aprovecharon la presencia de la mandataria para gritarle “queremos bases, queremos bases”. En el sexenio pasado, les prometieron basifación a todo el personal de salud. Terminó el sexenio, y se estima que más de 30 mil personas que laboran en centros de salud, clínicas y hospitales siguen esperando que les den sus bases. Gran tarea tiene Alejandro Svarch, director del IMSS-Bienestar de convencer al secretario de Hacienda para que suelte los recursos y autorice nuevas plazas para el sector salud.

Temas: