De un hospital privado que atiende al sector público
Ningún modelo de salud en América Latina es perfecto. Siempre requieren ajustes. Pero el modelo ideal tiene que empezar por la atención primaria de los pacientes, el nivel más básico de la medicina familiar, preventiva y de detección de enfermedades, considera Miguel ...
Ningún modelo de salud en América Latina es perfecto. Siempre requieren ajustes. Pero el modelo ideal tiene que empezar por la atención primaria de los pacientes, el nivel más básico de la medicina familiar, preventiva y de detección de enfermedades, considera Miguel Cendoroglo Neto, director-superintendente médico del Hospital Israelita Albert Einstein, en Sao Paulo, Brasil. Este hospital privado, que pertenece a la Sociedad de Beneficencia Israelita-Brasileña, nació en 1971 y es considerado uno de los mayores complejos hospitalarios de Brasil y de América Latina, además de ser un referente internacional en la atención sanitaria. Pionero en cirugía robótica y la telemedicina, este conglomerado cuenta con once mil médicos, pero lo que lo hace único es que cuenta con unidades médicas que atienden tanto a pacientes del sector privado como público.
¿Cómo es esto? Pues está constituido como una sociedad civil, sin ánimos de lucro, que atiende a pacientes por la vía privada, pero también tiene bajo su mando hospitales públicos, dos en Sao Paulo; así como proyectos sociales en la comunidad de Paraisópolis; un laboratorio municipal de diagnóstico; además de la formación de nuevos médicos, entre otros. Lo que recibimos de la exención de impuestos, por estar dados de alta como un hospital filantrópico privado, apunta Sidney Klajner, presidente de la Sociedad de Beneficencia Israelita Brasileña Albert Einstein, lo regresamos por medio de diferentes programas y proyectos de salud pública con el gobierno.
Para la comunidad judía, señala, es importante hacerlo, como una forma de retribuir a la población brasileña el recibimiento que tuvieron al llegar a este país. “Nuestro propósito es darle una pequeña gota del Einstein para cada ciudadano de Brasil y del mundo”, afirma.
Klajner comenta que la misma atención y calidad que se da en el hospital privado Albert Einstein se da en los hospitales públicos que tienen bajo su mando. Miguel Cendoroglo señala que Brasil no es tan diferente a México en cuanto al acceso y equidad en los servicios de salud. “Aquí también hay una brecha muy grande entre ricos y pobres”, comenta. Menciona que hay disparidades en la salud no sólo en Brasil, México y Chile, sino hasta en EU. Es un tema, reconoce, complejo y urgente de resolver.
No hay modelo de salud perfecto. En Brasil, 25% de las personas tiene acceso a planes de salud privados y prefieren utilizarlos, ya que en el servicio de salud público hay que hacer filas y la calidad no es tan buena para ellos. En Chile es un 15 por ciento. Al igual que México, dice, la Constitución brasileña establece que toda persona tiene derecho a la salud y es deber del Estado. Pero, admite, no hay recursos que alcancen, lo que genera inequidades.
Para Henrique Neves, director general de la Sociedad de Beneficencia Israelita Brasileña Albert Einstein, no sólo se debe trabajar en el acceso de los servicios de salud, sino también en la calidad. En Brasil, hace 30 años no se tenía un sistema de salud como el que hoy se tiene, donde el programa de trasplante de órganos es gratuito, las medicinas que dan a 213 millones de habitantes, también. Una de las claves es tener recursos y saberlos usar bien. Y el reto es la prevención de las enfermedades y la atención de las enfermedades crónicas.
ABATELENGUAS
Un juez federal le negó un amparo a una empresa que se dedica a la distribución y venta de “vapeadores". El caso sería uno más de los juicios en la materia, salvo que lo que impugnó la empresa fue un comunicado que emitieron la Segob y la Cofepris “en el que se informa a la población en general la declaratoria de alerta sanitaria máxima por los riesgos a la salud que representan". Lo destacable es que el juez Agustín Tello Espíndola declaró improcedente el juicio porque consideró que un comunicado no constituye un acto de autoridad que les afecte, pues se trató de un medio para alertar a la población en general de una declaratoria de alerta sanitaria que no restringe ni suprime derechos de la empresa. Buen punto.
BAJO EL MICROSCOPIO
En el Congreso Nacional de Morena fue electo como consejero nacional de ese partido Pedro Zenteno Santaella, actual director general del ISSSTE. Ojalá que este cargo político no lo distraiga en sus tareas de dirigir y mejorar este instituto, el que más rezagos tiene en el país.
