Cofepris, ¿aplicación de la ley o desquite?
El papel que ha tenido la Comisión Federal para la Protección contra los Riesgos Sanitarios en este sexenio llama la atención y deja mucho qué pensar. Por un lado, este organismo federal a cargo de Alejandro Svarch se ha esmerado en aplicar la ley y desterrar todo acto ...
El papel que ha tenido la Comisión Federal para la Protección contra los Riesgos Sanitarios en este sexenio llama la atención y deja mucho qué pensar. Por un lado, este organismo federal a cargo de Alejandro Svarch se ha esmerado en aplicar la ley y desterrar todo acto de corrupción, donde se mueven aprobaciones sanitarias que impactan en negocios multimillonarios. El peso que tiene la Cofepris es tal, que puede clausurar empresas farmacéuticas, no permitir el paso de medicinas e insumos al mercado mexicano o cerrar establecimientos comerciales por no tener avisos de funcionamiento en orden.
Si bien han “limpiado la casa” de actos de corrupción, aunque no se conozcan nombres de exfuncionarios detenidos, su actuar se demerita cuándo realiza acciones que, más que en pro de la salud, parecerían más una “cacería de brujas”. Tal y como ocurrió recientemente con una franquicia de la empresa Paradise, creada en Nuevo León por el expresidente Vicente Fox y socios, a la que le suspendieron sus actividades por no contar con aviso de funcionamiento que autorice sus operaciones. Está bien que se aplique la ley, pero ¿por qué la Cofepris hace está inspección y precisamente a este local que es del expresidente Vicente Fox? Y justo cuando el exmandatario compartió un mensaje en Twitter sobre la procedencia de los aspirantes de Morena a la Presidencia, que fue criticado por antisemitismo y xenofobia. Más que aplicación de la ley, parecería un desquite.
Lo mismo ocurrió con la farmacéutica Psicofarma. a la que el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, responsabilizó de provocar deliberadamente un desabasto de medicamentos para la atención de enfermedades mentales y otras afecciones neurológicas; así como de utilizar a grupos médicos y organizaciones civiles para dar la falsa idea de un desabasto. La respuesta fue inmediata. La Cofepris realizó visitas de verificación a las plantas de Psicofarma, donde identificó deficiencias críticas de trazabilidad de psicotrópicos y estupefacientes, por lo que determinó suspender actividades en dichas plantas al considerarlas un alto riesgo a la salud de la población. La pregunta vuelve a ser la misma: ¿por qué justo en ese momento?, además, se supone que las inspecciones son permanentes. ¿No se habían dado cuenta de las fallas que tenía este laboratorio? Y no hay que olvidar lo que le ocurrió a la empresa Pisa, a inicios de esta administración, que también fue sancionada por causar crisis de metotrexato al retener 36 mil frascos de medicamentos, luego de una inspección de la Cofepris.
En todos los casos es correcta la supervisión de la Cofepris, pero lo ha hecho cuando hay quejas o denuncias contra las mismas autoridades sanitarias o contra algún funcionario del gobierno federal o político afín a la 4T, lo que parecería, más que aplicación de la ley, un desquite. Lamentablemente la Cofepris está corriendo el riesgo de convertirse en una agencia sanitaria persecutoria y represiva, más que supervisora de la vigilancia sanitaria. Y eso es un grave error.
ABATELENGUAS
Con los cambios de administración del Insabi al IMSS-Bienestar, ha habido problemas en las proveedurías de los dispositivos médicos y de laboratorio, reconoció Carlos Salazar Gaytán, presidente de la Anaps. Cabe recordar que México es uno de los principales productores de dispositivos médicos en el mundo, con más de 400 fabricantes. El líder empresarial confió en que, una vez que el IMSS-Bienestar arranque completamente, los problemas con el abastecimiento se resuelvan.
BAJO MICROSCOPIO
Por más que las autoridades de salud digan que se ha mejorado la atención médica en instituciones como el IMSS o el ISSSTE, lo cierto es que las quejas de los pacientes por falta de medicinas, de atención médica, así como de negligencias continúan e, incluso, han aumentado de un sexenio a otro. Basta con analizar las quejas presentadas ante la CNDH en contra de las instituciones de salud, que incrementaron 41% en los primeros años de la presente administración respecto a las registradas en el mismo periodo de la anterior. Lo grave es que se acaba el tiempo de este gobierno federal y tal parece que, en salud, las quejas hechas por los pacientes años atrás siguen siendo las mismas en la actualidad.
