Ansiedad y depresión, los nuevos males de salud mental de los mexicanos
En la actualidad, los problemas asociados a la salud mental son muy frecuentes en todos los países, y México no es la excepción. Incluso llama la atención que antes del covid19 México, Estados Unidos e Inglaterra eran de los países miembros de la OCDE con las tasas ...
En la actualidad, los problemas asociados a la salud mental son muy frecuentes en todos los países, y México no es la excepción. Incluso llama la atención que antes del covid-19 México, Estados Unidos e Inglaterra eran de los países miembros de la OCDE con las tasas más altas en depresión y ansiedad en sus poblaciones. Después de la pandemia, los expertos han detectado que se desencadenaron otros problemas de salud mental debido al largo confinamiento, como es el miedo, la incertidumbre, la pérdida de seres queridos.
“Los estragos en la salud mental pueden ser uno de los efectos más importantes a largo plazo y ha hecho visible lo indescriptible, como la ansiedad y la depresión”, dijo Jorge Alcocer, secretario de Salud. Por eso, no está mal, al contrario, qué bueno que la presente administración haya decidido voltear a ver los problemas de salud mental que fueron olvidados por décadas y hayan presentado el Plan Sectorial de Salud Mental y Adicciones 2023-2024. Lo malo es que este plan nace sin normatividad, sin recursos, justo a un año y meses de que el actual gobierno finalice; pero, eso sí, con muchas aspiraciones para atender la salud mental de los mexicanos.
En el diagnóstico, realizado por el Grupo Técnico Interinstitucional de Salud Mental, se detalla la falta de psicólogos y psiquiatras, pero no refiere ningún crecimiento de la infraestructura hospitalaria ni de aumento en el número de camas.
Y es que la principal apuesta del gobierno federal en la atención a la salud mental y adicciones será la prevención para tener un diagnóstico oportuno. Para ello, se buscará mejorar la coordinación entre las diversas instituciones de salud. Incluso los problemas de salud mental serán ya vistos por el especialista desde el primer nivel de atención médica. Los temas de salud mental preocupan porque tenderán a crecer. Tan sólo las estimaciones de este grupo de expertos señalan que, en México, una tercera parte de la población presentará un problema asociado a la salud mental a lo largo de su vida y, teóricamente, 79% no recibirá tratamiento de manera oportuna. A nivel mundial, una de cada ocho personas sufre algún trastorno mental. La prevalencia de los diferentes trastornos varía en función del sexo y la edad. La ansiedad y la depresión son los más comunes. Hoy, con la presentación de este plan sectorial, se promete homologar la atención de la salud mental y que haya acceso universal. Ojalá que al término de este sexenio este plan no vaya a quedar en el “baúl de los recuerdos”.
ABATELENGUAS
Nos quieren llevar a tener un Sistema Nacional de Salud de México parecido al de Dinamarca, pero dos de las instituciones de salud más importantes del país podrían cambiar de mandos en los próximos meses. Suena el nombre de Pedro Zenteno, director general del ISSSTE, para sumarse al gabinete de la virtual gobernadora electa del Estado de México, Delfina Gómez, y el de Zoé Robledo, director general del IMSS, para contender a la gubernatura de Chiapas. Y aunque ambos funcionarios garanticen continuidad de programas, lo cierto es que cualquier cambio siempre trae paralización de los servicios de salud, en donde los principales afectados, de nueva cuenta, son los pacientes.
BAJO EL MICROSCOPIO
No le quedó de otra a Gustavo Reyes Terán, coordinador de los Institutos Nacionales de Salud y Hospitales Regionales de Alta Especialidad, y a Jorge Alcocer, secretario de Salud, que ceder en la propuesta de nombramiento del director general del Instituto Nacional de Medicina Genómica ante las protestas de los trabajadores y designar a Jorge Meléndez Zajgla como nuevo titular. Los últimos relevos de directores generales, como fue el de Geriatría y el de Nutrición, no tuvieron problemas en su proceso de selección, como ocurrió en el Inmegen, donde hasta cerraron avenidas. ¿Será que el ambiente de la sucesión presidencial y los golpeteos políticos ya también llegaron a Salud?
