Nvidia y el dilema chino

Así como una mente de primera categoría tiene la capacidad de sostener dos ideas opuestas al mismo tiempo sin dejar de funcionar, como escribió F. Scott Fitzgerald, una mente brillante sostiene tres ideas a la vez y no sólo sigue operando, sino que comprende sus relaciones funcionales y excluyentes. El cofundador de Nvidia, Jensen Huang, es una mente brillante y se enfrentó al problema de las tres ideas en su entrevista con Dwarkesh Patel, quien también posee una inteligencia privilegiada. La conversación generó revuelo porque es una de las pocas veces que se ha visto a Huang impaciente y alterado.

PRIMERA IDEA

Uno de los planteamientos de Dwarkesh que agitó a Huang se dio respecto a la capacidad de Nvidia de sostener el liderazgo en IA generativa ante los esfuerzos de varias compañías tecnológicas por desarrollar sus propios procesadores. La respuesta de Huang fue que la supremacía de Nvidia se mantendrá porque su ventaja no radica sólo en la arquitectura de sus GPU, sino en el sistema que los acompaña, llamado CUDA. A ello se suma el hardware de interconexión para la transmisión de datos entre procesadores, heredado de la adquisición de Mellanox y su tecnología InfiniBand, y ahora el refuerzo en chips de inferencia con el acuerdo de licencia y talento con Groq. Huang insiste: la oferta de Nvidia es el ecosistema completo, no sólo el semiconductor.

SEGUNDA IDEA

Dwarkesh exasperó aún más a Huang cuando le preguntó sobre la pertinencia de venderle GPU a China, dado que ello implicaría entregarle a la nación asiática la capacidad de desarrollar sus propios modelos avanzados, como Mythos de Anthropic. Huang respondió que China ya cuenta con lo necesario para producir modelos igual de avanzados: concentra a 50% de los desarrolladores de IA del mundo, dispone de amplios excedentes energéticos y, según sus cifras, produce 60% de los chips globales, lo que compensaría con volumen la menor potencia individual de sus procesadores. Argumenta que excluir a China del acceso a la tecnología estadunidense es repetir el error cometido en telecomunicaciones: esa exclusión llevó a China a desarrollar su propia infraestructura, que resultó mucho más competitiva, lo que explica por qué Huawei se convirtió en el principal jugador de equipos de telecomunicaciones en el mundo.

TERCERA IDEA

Huang considera un riesgo que Estados Unidos y China no lleguen a un entendimiento, dado que la potencia de la IA, como lo demuestra Mythos, puede generar inestabilidad en ambos países si algún Estado nación u otro actor utiliza la tecnología con fines destructivos. Nvidia, evidentemente, tiene un interés comercial en entrar al segundo mercado de infraestructura de cómputo más grande del planeta. De ahí el valor de los cuestionamientos de Dwarkesh, que ponen en evidencia esa tensión y coinciden con uno de los argumentos que ha planteado Dario Amodei, cofundador de Anthropic.

¿EXCLUYENTES?

La primera idea y la segunda, en apariencia, son excluyentes: Huang sostiene que el liderazgo de Nvidia está asegurado por el ecosistema y por los contratos que ya tiene con TSMC, pero, al mismo tiempo, le preocupa que China supere a EU y, por lo tanto, a Nvidia, al desarrollar su propio “stack tecnológico”. La empresa que Huang identifica como amenaza es Huawei, que, a pesar de las sanciones impuestas por EU, ha tenido un crecimiento extraordinario. Al considerar las ideas a fondo, no son mutuamente excluyentes: EU, hoy, tiene la supremacía en IA, pero la puede perder, no sólo por la energía eléctrica y los investigadores, sino por la apuesta china a modelos abiertos que diluyan la rentabilidad de los modelos cerrados. El problema es que los tiempos políticos no le permiten a EU entender que no tendrá la supremacía en solitario y que debe ser estratégico para dar cabida al poder chino. Si lo ignora, el mundo corre riesgos imponderables y su liderazgo tecnológico se erosiona lentamente mientras Trump pelea con Anthropic. No sólo el futuro de Nvidia está en juego, y me parece que las tres ideas son correctas. Mientras tanto, en México, la torpe iniciativa para regular la IA fracasó, dejando al país sin siquiera un debate serio sobre el tema.