Uno de mis cantautores favoritos es Joan Manuel Serrat, cuya carrera artística comenzó defendiendo la identidad catalana frente al franquismo. En una dictadura no es fácil defender ideas contrarias al régimen. Por eso, los artistas recurren a expresarse de manera sutil que sólo interpretan quienes comparten el contexto. La canción de Serrat La mujer que yo quiero me ha servido para probar la capacidad de los modelos de inteligencia artificial para interpretar símbolos ambiguos y contexto cultural, un proceso cognitivo complejo.
LA INTERPRETACIÓN
La letra de la canción de Serrat, que debutó en 1971, comienza con: “La mujer que yo quiero no necesita / bañarse cada noche en agua bendita / tiene muchos defectos, dice mi madre / y demasiados huesos, dice mi padre”. Cuando le pregunté a ChatGPT 3.5, el primer modelo disponible para el público amplio a finales de noviembre de 2022, me dijo que se trataba de una canción de amor dedicada a una mujer valorada más allá de la belleza estética y las convenciones de la época. Cuando lo empujaba a profundizar explicándole el contexto de la dictadura de Franco, avanzaba un poco, pero era como explicarle a un niño pequeño: lógico, pero básico.
AVANCE LIMITADO
Para escribir esta columna hice la prueba con ChatGPT 5.4 razonamiento, Claude Opus 4.6 extendido y Gemini 3 razonamiento. Los resultados siguen siendo limitados, aunque han avanzado. Ya entienden que “La mujer que yo quiero no necesita / bañarse cada noche en agua bendita” es una crítica al nacionalcatolicismo de la dictadura de Franco, pero no logran conceptualizar que el personaje de la canción no es una mujer, sino España. Que cuando dice “tiene muchos defectos, dice mi madre”, los defectos son la dictadura.
EL MANAGEMENT
La capacidad de los modelos para interpretar contextos sutiles y complejos es clave para entender no sólo su avance, sino su capacidad de revolucionar la gestión de las organizaciones humanas. Hace unos días, Jack Dorsey, cofundador de Twitter y la compañía de procesamiento de pagos Block, publicó, junto con Roelof Botha, socio del fondo de capital de riesgo Sequoia, un ensayo titulado: “From Hierarchy to Intelligence” (“De la jerarquía a la inteligencia”). El texto, que ha causado revuelo en el mundo corporativo, propone una nueva forma de organizar a las compañías en la era de la IA. Los autores plantean que las empresas deben dejar atrás marcos como el de las 7-S de McKinsey, que combina estrategia, estructura y sistemas con valores, habilidades, estilo y personal, todo articulado en estructuras matriciales. Su argumento central es que la IA permite que la información fluya por toda la organización sin necesidad de capas jerárquicas que la transporten.
NUEVA ORGANIZACIÓN
Dorsey plantea que, en Block, la información y la retroalimentación de los clientes alimentan lo que llama “un modelo del mundo”, una representación continua de todo lo que ocurre en la organización construida con IA. Propone simplificar la estructura humana a tres roles. El primero es el contribuidor individual, un especialista con responsabilidad acotada que toma decisiones con la información que le provee el modelo del mundo sin esperar a que la cadena jerárquica decida por él. El segundo es el responsable directo, quien recibe una tarea o problema específico por un tiempo limitado y puede disponer de recursos de toda la organización, incluidos equipos humanos, para resolverlo. El tercero es lo que llaman player-coach (jugador-entrenador), personas con contexto cultural e intuitivo a donde no llega la interpretación de la IA, capaces de construir soluciones específicas y de entrenar a otros sin recurrir a procesos burocráticos.
TODAVÍA LEJOS
En culturas de alto contexto, donde los procesos no están codificados y donde existe distancia de poder, como es el caso de México, Japón o India, el esquema de Dorsey y Botha difícilmente puede operar. Los modelos actuales de IA no logran codificar ese contexto cultural, como lo demuestra el ejercicio con la canción de Serrat. La pregunta que queda es si las organizaciones que prosperarán en la era de la IA serán sólo aquellas con cultura de bajo contexto y poca distancia de poder.
