México es bipolar con la inversión

Rodrigo Pachecho

Rodrigo Pachecho

Suma cero

Moody’s bajó la calificación de México al considerar que se ha debilitado su posición fiscal, lo que, aunado a las inyecciones a Pemex, limita la flexibilidad, con una economía ralentizada como telón de fondo. De acuerdo con la calificadora, este año la economía mexicana crecería menos de 1% y 1.3% en 2027, todo ello en un ambiente de baja inversión. Al respecto, Moody’s estableció: “La desaceleración de la inversión privada desde 2024 refleja limitaciones estructurales de larga data relacionadas con la energía, el agua, la logística y la seguridad, así como la incertidumbre de políticas vinculada a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y a cambios en el marco institucional de México, incluida la reforma judicial.

ANHELANDO INVERSIÓN

En los últimos meses, el gobierno federal ha dado señales muy claras de que quiere impulsar la inversión. Al inaugurar un polo de desarrollo en Tlaxcala, la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció que se requiere del sector privado porque el Estado no puede solo. En otras columnas he referido los decretos y esquemas para reactivar la inversión. No es menor que la mandataria haya asistido el martes al anuncio de mil millones de dólares de inversión que hizo Paco Garza, presidente de General Motors México, con la que la armadora trasladará a Ramos Arizpe la producción del Chevrolet Aveo y el Chevrolet Groove, hoy importados desde Asia, y que el ejecutivo se haya expresado muy bien del secretario de Economía, Marcelo Ebrard.

PATEANDO LA INVERSIÓN

Unas horas después de los aplausos a General Motors en Toluca, la secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, anunció que la dependencia a su cargo no autorizaría la inversión de mil millones de dólares de Royal Caribbean en Mahahual, Quintana Roo. La decisión se dio en medio de cuestionamientos de varias organizaciones que sostienen que el impacto ambiental sería muy negativo. Sin embargo, en la Manifestación de Impacto Ambiental, la empresa detalló las medidas para proteger los arrecifes de coral, sin dragado del arrecife, la construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales que también daría servicio a la comunidad de Mahahual, un sistema de ósmosis inversa para el suministro de agua potable, la conservación de 100% de los manglares existentes, 45 hectáreas, y programas de protección de tortugas marinas y fauna silvestre, entre otros. En enero de este año tuve la oportunidad de visitar Coco Cay, en Bahamas, donde pude observar una de las plantas de tratamiento de aguas y manejo de residuos más avanzadas del mundo. El proyecto en Mahahual contemplaba construir únicamente en 36% de la superficie, mientras que 64% se mantendría como área natural. No obstante, de parte de la autoridad mexicana no hubo explicación técnica, sólo aplausos y una ridícula invitación de Alicia Bárcena para que Royal Caribbean invierta en otro lado.

ES UN PATRÓN

No es la primera vez que se cancela una inversión por una decisión política. El ejemplo más claro es el aeropuerto de Texcoco: a más de siete años de su cancelación, los resultados están a la vista, y después de un costo cercano a los 465 mil millones de pesos, el sistema aeroportuario de la capital es lastimoso. Sin embargo, el impacto ambiental del Tren Maya no le importó al gobierno; tampoco haber reducido el presupuesto de la Secretaría de Medio Ambiente 4% en 2026. La Comisión Nacional Forestal, que tiene a su cargo la conservación de bosques y selvas, pasó de un presupuesto de 7,628 millones de pesos en 2014 a 2,027 millones en 2026, con una inflación acumulada en ese periodo cercana a 70 por ciento. Nada de eso importó.

Aunque el gobierno quiere reactivar la inversión, sus fobias y cálculos políticos de corto plazo hacen que aflore su bipolaridad y, así, mandó otra señal muy negativa al sector turístico, que puede ser uno de los motores de crecimiento frente a una economía que se transforma por la hiperautomatización.