En un momento de profundas transformaciones globales, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ejecuta una estrategia clara: fortalecer los vínculos de México con sus socios, abrir mercados, dar certeza jurídica y convertir la fortaleza diplomática del país en oportunidades concretas para el crecimiento y el bienestar compartido.
El pasado 12 de mayo, la presidenta Sheinbaum anunció la firma de dos acuerdos entre México y la Unión Europea: el Acuerdo Global Modernizado y el Acuerdo Interino de Comercio, dos instrumentos internacionales que, bajo el liderazgo de su administración, abren una nueva etapa en una relación que ya es, por sus dimensiones y su profundidad, verdaderamente estratégica.
La relación entre México y la Unión Europea tiene raíces profundas. Desde la entrada en vigor del primer Acuerdo Global en el año 2000, el comercio bilateral se ha cuadruplicado. En 2025 alcanzó 88 mil millones de dólares. La inversión europea en México sumó 64 mil millones de dólares entre 2018 y 2025, y más de 13 mil empresas europeas tienen presencia en nuestro país. Sobre esa base de más de 25 años de una relación económica madura, productiva y profundamente integrada, el Acuerdo Global Modernizado no es un punto de partida, sino la consolidación y actualización de una trayectoria exitosa.
Los beneficios del nuevo acuerdo son concretos. Destaca la liberalización de cerca de 90% de los aranceles a productos agrícolas y pesqueros, la protección de productos emblemáticos mexicanos y reglas más claras y transparentes para el comercio. El acuerdo apoyará también el desarrollo de cadenas de suministro más resilientes, sostenibles y de alto valor agregado, y beneficiará a pequeñas y medianas empresas, productores agroalimentarios e industrias con valor agregado. Al mismo tiempo, ambas partes reafirmamos nuestra determinación de fortalecer un comercio internacional justo y basado en reglas, con una Organización Mundial de Comercio reformada al centro.
Pero la nueva etapa va mucho más allá del comercio. Este 22 de mayo, en el marco de la VIII Cumbre México–Unión Europea, donde la presidenta Sheinbaum recibe en la Ciudad de México a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al presidente del Consejo Europeo, António Costa, los líderes de ambas partes ampliaron, profundizaron y actualizaron los lazos de una asociación que descansa sobre historia compartida, valores comunes y un compromiso firme con el multilateralismo y el orden internacional basado en reglas.
En ese espíritu, México y la Unión Europea formalizamos también el establecimiento de un Diálogo Estratégico a nivel ministerial, mediante una Carta de Intención firmada por la alta representante Kaja Kallas y quien escribe estas líneas. Este mecanismo permanente de consultas y coordinación en asuntos globales nos permitirá profundizar intercambios sobre paz y seguridad internacionales, resiliencia económica, transición energética, gobernanza digital y tecnologías emergentes, derechos humanos, migración y situaciones regionales concretas, incluida la solidaridad humanitaria con el pueblo cubano. Ambas partes reafirmamos, con ello, nuestro compromiso con un orden internacional basado en reglas, el respeto a la soberanía, la integridad territorial y la solución pacífica de controversias.
La agenda acordada en la cumbre refleja la amplitud de esta asociación. Se lanzaron nuevos diálogos sectoriales en materia de salud, energía, economía digital y seguridad; se renovó el compromiso con la acción climática y la protección de la biodiversidad marina; y se reafirmó el vínculo entre comercio e igualdad de género. México se suma, además, a la Red Europea de Empresas y avanza la agenda de inversiones Global Gateway, orientada a movilizar recursos públicos y privados en sectores estratégicos como infraestructura sostenible, transición energética y economía digital, alineada con el Plan México.
Siguiendo la visión de la presidenta Sheinbaum, todo ello es expresión de la madurez política e institucional de México: un país que construye acuerdos desde una posición soberana, que se relaciona con el mundo de manera constructiva y que fortalece sus vínculos con socios con quienes comparte valores e intereses de largo plazo. La Cumbre del 22 de mayo es, en ese sentido, el inicio de una etapa moderna, vibrante y ambiciosa, diseñada para traducirse en empleos, inversión, tecnología y bienestar para el pueblo de México.
*Secretario de Relaciones Exteriores de México
