México: faro de paz, seguridad y elecciones
En un mundo al borde del colapso, donde el conflicto entre Israel e Irán amenaza con desatar una guerra devastadora, México reafirma su histórica postura pacifista, enraizada en la Doctrina Estrada. Nuestro país no sólo condena los crímenes de guerra en Gaza, sino que ...
En un mundo al borde del colapso, donde el conflicto entre Israel e Irán amenaza con desatar una guerra devastadora, México reafirma su histórica postura pacifista, enraizada en la Doctrina Estrada. Nuestro país no sólo condena los crímenes de guerra en Gaza, sino que se posiciona como líder regional abogando por una paz global en un momento crítico. Con una política exterior sólida y avances ejemplares en seguridad interna, México está en su mejor momento para proyectar su influencia en un escenario internacional convulso.
Los horrores en Gaza son una afrenta a la humanidad. Desde octubre de 2023, más de 40,000 civiles, principalmente mujeres y niños, han muerto bajo bombardeos indiscriminados, según la ONU. La destrucción de hospitales, escuelas y hogares, junto al desplazamiento forzado de miles de palestinos, constituye crímenes de guerra. México, fiel a su tradición de defensa de los derechos humanos, ha exigido en foros multilaterales un cese al fuego inmediato, corredores humanitarios y justicia para las víctimas. Olvidar estas atrocidades sería traicionar los principios que nos definen.
La tensión entre Israel e Irán, con ataques y amenazas cruzadas, pone en jaque la frágil paz mundial. Una guerra abierta entre estas potencias podría involucrar a Estados Unidos, Rusia y China, desencadenando un conflicto global catastrófico. México, con su relación bilateral estratégica con EU, debe abogar por la diplomacia y la desescalada. El intervencionismo militar solo engendra caos, como la historia lo demuestra. Nuestra nación debe insistir en el diálogo multilateral, el fortalecimiento de la ONU y la mediación como únicas vías para evitar que el conflicto se extienda, amenazando aún más la estabilidad global.
En este contexto, México emerge como líder regional. Su política exterior, combinada con los avances en seguridad interna, lo convierte en un modelo a seguir. Bajo la dirección de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), el país ha implementado una estrategia ejemplar, centrada en la prevención, el fortalecimiento de la Guardia Nacional y la reducción de delitos de alto impacto. Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, los homicidios dolosos han disminuido un 12% desde 2018, y delitos como el secuestro han caído más de 30 por ciento. Estos logros otorgan a México la autoridad moral y práctica para proyectarse como un faro de estabilidad en un continente marcado por la incertidumbre.
Mientras el mundo contiene el aliento, la oposición en México parece perdida, atrapada en un guion obsoleto. Sus discursos de ficción, que alguna vez apostaron por el intervencionismo o la confrontación para ganar adeptos, se desmoronan ante la gravedad de la agenda global. Los voceros de la derecha, esos regios y chilangos de abdómenes abultados que inundan las redes con su retahíla catártica, parecen una comedia de pabellón psiquiátrico-geriátrico. Sus diatribas, que buscaban capitalizar el miedo al “populismo”, se diluyen en un contexto donde la prioridad es la supervivencia de la humanidad, no la polarización estéril. La agenda ha cambiado y ellos, sin temática, se tambalean.
En el ámbito interno, México se prepara para las elecciones de 2027, un proceso que definirá su futuro. Se elegirán 500 diputados federales, 1,056 diputados locales, 1,975 presidentes municipales y 17 gubernaturas, además de sindicaturas y regidurías, sumando más de 20,000 cargos. Los estados que renovarán gubernaturas son: Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala y Zacatecas. Miles de aspirantes alistan sus campañas. Este proceso, crucial para nuestra democracia, debe alinearse con la visión de un México que lidera no sólo en lo interno, sino en lo global.
México tiene una oportunidad histórica. Su compromiso con la paz, su rechazo al intervencionismo y sus logros en seguridad lo colocan como un referente. Condenar los crímenes de guerra, promover la diplomacia y evitar la escalada del conflicto en Oriente Medio son imperativos. Nuestra historia, marcada por la resistencia al colonialismo y la defensa de la soberanía, nos obliga a actuar. El silencio ante la injusticia es complicidad y la indiferencia ante la guerra invita al caos. México, con su legado de paz y sus avances en seguridad, debe ser la voz que el mundo necesita. La humanidad no puede permitirse otro error.
