Ciberdelincuencia y seguridad nacional
Hay tres identidades que los órganos de inteligencia internacional refieren como autores de delitos cometidos contra los sistemas informáticos, algunos actúan como organizaciones delictivas, otros en el anonimato solitario y otros más que cuentan con financiamiento ...
Hay tres identidades que los órganos de inteligencia internacional refieren como autores de delitos cometidos contra los sistemas informáticos, algunos actúan como organizaciones delictivas, otros en el anonimato solitario y otros más que cuentan con financiamiento público o privado, pero con fines ilícitos.
Los ciberdelitos someten a un programa a través de un software malicioso (malware), éstos como una forma de las varias que hay, son virus que infectan a los sistemas informáticos, complican la operación general y engañan a los usuarios para disponer de su información, robándola con la única intención de causar daño, una forma de extorsión agravada, además de otros delitos como ataques a la seguridad nacional, revelación de secretos y traición a la patria podrían ser algunos de los tipos penales por los que la Fiscalía General de la República podría iniciar una investigación de oficio en contra de los supuestos ciberdelincuentes extranjeros autodenominados Guacamaya.
En el mundo de la ciberseguridad, mucho falta en México para contar con la tipología penal especializada en las múltiples conductas que se desarrollan todos los días, no solamente en contra del Estado mexicano, sino principalmente en contra del sistema financiero y sus usuarios. Los ciberdelincuentes diseñan páginas paralelas falsificadas de sitios web para robar los datos personales; también registran de manera oculta información personal de los usuarios para robar información bancaria de los clientes; envían “anzuelos” para engañar a los usuarios y así usurpar nombres de usuarios y contraseñas; también a través de las redes WiFi públicas pueden husmear en su teléfono inteligente. Esto sin excluir conductas como el ciberacoso a través de los sistemas informáticos y redes sociales, la creación de cuentas falsas (bots) para crear tendencias con algoritmos para posicionar ciertos temas de interés político, social o comercial, entre otros. En ese mismo rango podemos hablar de la ciberextorsión y por supuesto el ciberespionaje.
Los hackers tienen dos equipos: los reclutados por los gobiernos que mantienen una permanente batalla cibernética frente a la contraparte que, como ya se señaló por intereses políticos, pero, principalmente, económicos, utilizan sus conocimientos como arma para robar información clasificada y presionar cuando ésta es contundente o mediáticamente exportable a algún gobierno de todo el planeta. Pareciera un guion de película de ficción, tan similar al envío de la nave que se impactará con un meteorito para desviar su trayectoria.
La infiltración a los sistemas informáticos de la Sedena absolutamente nada tiene que ver con la seguridad nacional, ya que la defensa de nuestro territorio y la protección de la población no se discuten en correos electrónicos ni en mensajes de chat de WhatsApp. Por supuesto que el tema resulta morboso y sensacionalista mediáticamente, pero en la realidad el concepto de seguridad nacional es mucho más complejo y no solamente encargado a una sola dependencia federal, muy seguramente confunden dicho concepto con el de defensa. La seguridad es una condición que se busca alcanzar, la defensa es un medio para lograrla. Por lo que los que han opinado que el ataque cibernético vulnera la seguridad nacional, además de tener conceptos equivocados, desconocen los tres aspectos primordiales de la seguridad nacional: la seguridad de las libertades, la seguridad de la población y la seguridad del territorio. Con lo que se concluye tajantemente que la seguridad nacional en México está intocada.
