Ariadna Montiel: de la UNAM a Morena

Ricardo Peralta Saucedo

Ricardo Peralta Saucedo

México correcto, no corrupto

El nombramiento de Ariadna Montiel Reyes como presidenta de Morena constituye la expresión natural de un liderazgo sólido, consistente y de vocación pública, construido a lo largo de más de tres décadas. Desde las aulas de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde el pensamiento crítico y la movilización estudiantil delinearon generaciones enteras, Montiel Reyes forjó una trayectoria que integra sensibilidad social con eficacia política. Su origen en el movimiento universitario le brindó herramientas organizativas y una conciencia estructural de las desigualdades que hoy orientan su actuar dentro del proyecto transformador.

En ese mismo ecosistema universitario, años antes coincidí con figuras determinantes de la vida pública contemporánea como Martí Batres y otras figuras relevantes más, quienes, desde distintas trincheras, hicimos lo propio para la solución política de la huelga de 1987, entonces fui electo representante de la Escuela Nacional Preparatoria en el Primer Congreso Universitario.

Aquella generación, atravesada por el debate ideológico y la participación activa, consolidó una cultura política que hoy se expresa en la conducción del Estado y en la articulación del movimiento. La convergencia de trayectorias responde a una matriz formativa común donde la politización temprana se tradujo en compromiso sostenido.

De cara al proceso electoral de 2027, la nueva dirigencia enfrenta un momento de alcance histórico. Estarán en juego 17 gubernaturas, así como presidencias municipales, diputaciones federales y locales en todo el territorio nacional, lo que demanda una operación política de alta complejidad, así como la consolidación de un movimiento amplio, articulado y dinámico. En este contexto, la presidencia de Morena encabeza la integración de estrategia, narrativa y estructura territorial con precisión, fortaleciendo la unidad interna y ampliando mayorías que trascienden el voto duro.

En el plano ideológico, el movimiento se posiciona con claridad en el marco de la relación binacional con Estados Unidos y los países aliados, en una coyuntura global marcada por dinámicas económicas, migratorias y geopolíticas de gran relevancia. Morena impulsa una visión de desarrollo con sentido de soberanía, afirmando sus postulados frente al escenario internacional. En este ámbito, la conducción de Ariadna Montiel Reyes fortalece la capacidad del movimiento para sostener y proyectar su visión nacional.

Su capacidad de mediación política se consolida como un activo estratégico. En un movimiento que integra a sectores agrícolas, ganaderos, magisteriales, sindicales y académicos, la construcción de consensos fortalece la cohesión y potencia la diversidad. La experiencia histórica de la izquierda mexicana aporta aprendizajes que hoy se traducen en una dinámica incluyente, orientada a la integración y al fortalecimiento del objetivo común.

De manera paralela, la ampliación de la base electoral adquiere un papel central. El movimiento fortalece su vínculo con la militancia y los simpatizantes, al tiempo que conecta con nuevos electores mediante una narrativa sustentada en información verificable y en la defensa del interés nacional. La comunicación política se posiciona como un instrumento clave para consolidar una ciudadanía informada y participativa frente a entornos mediáticos complejos.

Como reflexión final, el ascenso de Ariadna Montiel Reyes a la presidencia de Morena inaugura una etapa caracterizada por experiencia, formación política y capacidad operativa. Se trata de una nueva época que aporta vitalidad, inteligencia estratégica y visión integradora en la conducción de un movimiento en expansión. En ello se sustenta el reconocimiento y la admiración hacia una dirigente que encarna la continuidad y evolución de un proyecto político con profundo arraigo social y proyección histórica; además de sus dotes de negociación que le caracterizan y que ha ido desarrollando desde su paso por distintos cargos de la administración pública y entes parlamentarios como la entonces Asamblea Legislativa de la Ciudad de México.