La Gran Comisión, lucrando con el dolor del sismo

Uno de los antecedentes escritos más antiguos de la humanidad sobre lo que significó la “Gran Comisión” tiene lugar en el versículo 28:1920 de Mateo, donde Jesús instruyó a sus discípulos para después convertirse en apóstoles: “id, y haced discípulos a ...

Ricardo Peralta Saucedo

Ricardo Peralta Saucedo

México correcto, no corrupto

Uno de los antecedentes escritos más antiguos de la humanidad sobre lo que significó la “Gran Comisión” tiene lugar en el versículo 28:19-20 de Mateo, donde Jesús instruyó a sus discípulos para después convertirse en apóstoles:  “id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado… Esta comisión encomendada debería tener 7 principios fundamentales: actuar como un buen hijo, fortalecerse, sólo predicar con el ejemplo visto, crear cuadros para difuminar su legado, fidelidad, idoneidad y enseñanza”.

Esta delegación hecha por la más alta esfera jerárquica unipersonal o colectiva, se ha utilizado para delegar múltiples encomiendas, y quienes las ejecutan deben ser especialistas en cada disciplina según la naturaleza de tal comisión.

El concepto de comisión tiene múltiples acepciones y utilidades, en materia penal es una conducta de acción u omisión, ambas pueden ser delictivas.

También se usa para tasar un porcentaje sobre algún negocio entre partes contratantes.

En el derecho internacional existe, a manera de ejemplo en el servicio público, la Comisión Europea, que se subsume a la Unión Europea, como órgano legislativo; la comisión propone iniciativas y ejecuta las ordenanzas de la Unión.

Las comisiones en los órganos legislativos internacionales juegan un papel preponderante en la representación popular de los gobernados. En México, en la Cámara de Diputados existen 56 comisiones ordinarias y 45 especiales, que van desde materias de Gobernación, Hacienda, Vivienda, Defensa, Puntos Constitucionales, etcétera. Lo mismo ocurre con cada Congreso local.

En la última legislatura de la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México sucede igual, cuenta con 38 comisiones ordinarias y 14 especiales y 10 comités.

Después del doloroso sismo del 19 de septiembre de 2017, el Gobierno de la Ciudad de México creó la Comisión para la Reconstrucción, Recuperación y Transformación, misma que, según sus estatutos, tuvo nobles propósitos, por lo menos en el texto; entre ellos: atender las necesidades de la población, la vulnerabilidad social entre damnificados, apoyo para renta de vivienda y apoyos para soluciones permanentes para inmuebles dañados estructuralmente. Bla, bla.

Los funcionarios del gobierno central que presiden este ornanismo y otros ciudadanos respetables fueron invitados a formar parte de esta aparente intención para apoyar a nuestros hermanos en desgracia.

Prácticamente todos han renunciado a su cargo como efecto dominó. Mauricio Merino comenzó; los dos últimos, Ricardo Becerra y Katia D’Artigues, uno renunció antes del sismo del pasado viernes 16 y la segunda no pudo hacerlo porque no reciben renuncias los sábados.

Se ha creado un terremoto político por el uso faccioso de casi nueve mil millones de pesos sumados de donadores y destinados a la reconstrucción de la Ciudad de México, eso es lo que en el texto de renuncia al unísono se denuncia.

Circula en redes un documento donde se “etiquetan” millones de pesos en “apoyos” sociales en Coyoacán, por ejemplo, la compra de tabletas y computadoras portátiles por 300  millones de pesos, construcción de una nueva alberca por casi 20 millones; se trata de un comunicado dirigido al secretario de Finanzas donde se toma como base legal el Decreto de Presupuesto de Egresos de la CDMX para este 2018. Seguramente esas acciones ayudarán a los miles de damnificados a recuperar su patrimonio y el dolor de las muertes de familiares y amigos…

De ser cierto, ya que se ha negado su autenticidad, se tendrá que dar seguimiento a la acción legal interpuesta ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación y sumar otras más sobre la definición y de cómo se quiere gastar el dinero de la gente. De aquí la GRAN COMISIÓN que tenemos como gobernados, VIGILAR escrupulosamente que no se use ese dinero con fines político-electorales como todos lo presumimos.

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