Politizando los tribunales
El gobierno federal asume que la independencia entre los Poderes del Estado mexicano es una amenaza a su proyecto existencial.

Ricardo Pascoe Pierce
En el filo
La estrategia que al parecer ha adoptado el nuevo gobierno de la República es enfrentar a todo el Poder Judicial con el propósito de doblegarlo a sus designios y proyectos.
Esto significa que considera que el Poder Judicial es enemigo del Poder Ejecutivo. El gobierno federal asume que la independencia entre los Poderes del Estado mexicano es una amenaza a su proyecto existencial.
Consecuentemente el gobierno ha lanzado una ofensiva pública contra la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y contra el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
La ofensiva se expresa, aparentemente, contra los salarios que devengan los ministros como pretexto para denigrar moralmente a la justicia.
La intención de humillar públicamente a los integrantes del Poder Judicial por sus “insultantes salarios” es para justificar la toma por asalto al Poder Judicial por parte del Ejecutivo.
El prietito en ese arroz es, sin duda, la suprema incongruencia de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez
Cordero, que defiende su pensión y privilegios como exintegrante de la SCJN.
Prefiere regalar su “mísero” salario como funcionaria federal en vez de renunciar a los emolumentos de su “dorada” pensión.
Pero, bueno, los pecadillos sencillos de la gente tan humilde como los morenistas se perdonan… entre ellos, por supuesto.
Incluso, porque según la ley, un pensionado, cuando asume un puesto público, está obligado a renunciar a la pensión. Pero en este caso se le perdona todo con tal de mantener intacta la alianza Zedillo-AMLO.
El presidente López Obrador acudió al informe del Presidente de la SCJN en días recientes.
La tradición dicta que el Presidente acompaña, después, a los magistrados a su comida tradicional. Sin embargo, para expresar su disgusto, López Obrador no se quedó a la comida.
En la parte de afuera del edificio, golpeadores de Morena atacaron a empleados de la SCJN acusándolos de corruptos y vendidos.
Expresaban afuera con gritos e insultos lo que el Presidente expresaba adentro con sus gestos. Aquí encontramos congruencia en la postura de Morena al querer rechazar la independencia en conducta y espíritu de los magistrados de la SCJN ante el Poder Ejecutivo.
En un segundo momento, el magistrado del TEPJF José Luis Vargas, a quien está por terminársele su periodo en ese máximo órgano de justicia, optó por convertirse en una Quinta Columna de Morena dentro del Tribunal para validar la victoria morenista en Puebla y así, seguramente, ser contemplado para algún nuevo puesto dentro del gobierno federal.
Es el nuevo método para ascender escalafonariamente en la nueva administración: lanzar invectivas contra los inmorales y corruptos asalariados para destronarlos y, así, apoderarse de todo el aparato del Estado.
En una dorada gira internacional, Vargas exigió la renuncia de la presidenta del TEPJF, Janine Otálora, por haber votado contra una propuesta de resolución del Tribunal que él había presentado en relación a las elecciones en Puebla y defendió su posición alegando que era la única manera de recuperar “la unidad y liderazgo perdidos”.
Es imposible descartar la percepción de que Vargas ha optado por convertirse en la Quinta Columna de Morena a fin de permitirle a ese partido apoderarse también del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y así eliminar todo vestigio de independencia del Poder Judicial en México. He ahí el problema.
¿Queremos una República de Poderes independientes o un país dominado por un solo hombre?
@rpascoep