Paria

La decisión de México de romper filas con la OPEP más otros sobre la reducción a la producción de crudo a nivel mundial, tiene efectos negativos para nuestro país, en el corto y largo plazos. A pesar de esto, el asunto sirvió para que corifeos del gobierno de ...

La decisión de México de romper filas con la OPEP más otros sobre la reducción a la producción de crudo a nivel mundial, tiene efectos negativos para nuestro país, en el corto y largo plazos. A pesar de esto, el asunto sirvió para que corifeos del gobierno de López Obrador declararon que era un acto nacionalista de fuerza y soberanía de México.

Nada más lejos de la verdad. El manejo del gobierno ha derivado en uno de los actos de mayor cobardía de un gobierno nacional nuestro, al buscar refugiarse detrás de las faldas, ni más ni menos, de Donald Trump. Craso error y abdicación de la soberanía nacional, de lo poco que queda de ella bajo este gobierno.

México ha quedado en una posición de aislamiento internacional, sin espacio de maniobra y, por tanto, débil ante Estados Unidos. Lo que Trump le exija a México como pago lo tendrá que proporcionar. Por ejemplo, ofrecer apoyo para su reelección como Presidente de Estados Unidos, en las elecciones de noviembre. Emulando, por cierto, a Enrique Peña Nieto. Escucharemos a López Obrador convocar, directa o indirectamente, a los electores latinos a votar por Trump en 7 meses, por comisión u omisión.

Obviamente, Trump se regocijó en poder anunciar, desde su tribuna como “comandante en jefe” de la “guerra” contra el coronavirus, que ayudó a México y que éste le retribuirá a Estados Unidos el favor, enmendando la plana informativa al esquivo y ambiguo Presidente mexicano. Además, ofreció algo a México que ni siquiera puede cumplir: bajar en 250 mil barriles diarios de crudo su producción para suplir lo que México se negó a aceptar.

Por el lado de América Latina, todos los gobiernos, de todos los colores, se quedaron perplejos con la actitud mexicana de preferir arrodillarse ante Trump que apoyar a los países productores de petróleo en su esfuerzo por equilibrar el precio del petróleo.

Y los países productores de petróleo confirmaron que no sólo no cuentan con la solidaridad de México para normalizar el mercado, sino que, además, se encuentran ante un Presidente que se dice nacionalista, pero que entrega la soberanía a otro país, para ser esquirol subordinado al otro.

La combinación de ignorancia y falta de visión del gobierno en relaciones internacionales asombra. Convirtieron a México en algo que nunca había sido: paria internacional con la cabeza cercenada.

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