El lobo, ahí viene el lobo

• El lema de Andrés Manuel López Obrador es:la mejor defensa es el ataque.

Ante el cúmulo de fracasos en las tres crisis que azotan al país (pandemia, economía, crimen organizado) y el colapso de su estrategia electoral (Lozoya y movilizadores electorales con los servidores de la nación), Andrés Manuel López Obrador ha decidido elevar la apuesta.

Siempre ha hecho lo mismo: cuando sus cálculos políticos le empiezan a fallar, eleva la apuesta recurriendo a mayor virulencia, acusaciones, amenazas. Su convicción es que ese “eleve de la apuesta” hará retroceder a sus enemigos. Y le ha funcionado mil veces con éxito. Personas normales usualmente no buscan agravar aún más situaciones de por sí difíciles. Retroceden, esperando un mejor momento.

El lema de López Obrador es: la mejor defensa es el ataque. Coincide en esto, curiosamente, con el presidente Trump, quien también cree en el ataque como la mejor defensa. Su esposa, Melania una vez dijo que cuando le pegan a su marido él devuelve golpes 10 veces más fuertes. Algo sabrá.

Por eso, y ante sus fracasos en políticas públicas y el colapso de sus estrategias electorales, el Presidente ha decidido escalar el nivel de conflicto y confrontación del país.

Las encuestas están mostrando que las clases medias están abandonando a Morena y, más significativamente, a López Obrador. La fuerza del estado de ánimo social se está moviendo progresivamente contra el gobierno federal y su partido. Se ve en las encuestas, donde baja la popularidad presidencial, pero mucho más significativamente crece el rechazo mayoritario al manejo de la crisis de covid-19, la economía y la recesión y por el crecimiento de la presencia y control territorial del crimen organizado violento en el país.

Los escándalos que genera Presidencia sobre casos de corrupción son cada vez menos eficaces con columna vertebral para el sostenimiento de su proyecto político. Y no es que a la gente le molesta menos la corrupción. Sí le molesta, pero ya no se espanta ni se escandaliza, como sí lo lograba López Obrador hace poco tiempo.

Por ello, ha encontrado otro recurso para tratar de escandalizar, que es con la consulta popular contra los expresidentes. Quiere convertir esa consulta en el nuevo recurso electoral que lo sostenga hasta las elecciones de junio del próximo año, esperando que lleve agua al molino electoral de Morena.

Está por verse la eficacia de esa nueva treta presidencial, viendo que Lozoya ya no asusta a nadie, el supuesto combate a la corrupción no logra ocultar la propia y el desempleo/pobreza mata las buenas intenciones.

Ha advertido que viene el lobo tantas veces, que la mayoría ya no voltea la cabeza. Sólo sus absolutamente fieles creen el grito.

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