Economía: llegó la hora de la verdad
La reunión anual de representantes de la banca y del sector financiero del gobierno federal, realizada en Acapulco, siempre genera expectativas, declaraciones y marcaje del rumbo para el año venidero. De parte del presidente Peña destacó el anuncio de una revisión a ...

Ricardo Pascoe Pierce
En el filo
La reunión anual de representantes de la banca y del sector financiero del gobierno federal, realizada en Acapulco, siempre genera expectativas, declaraciones y marcaje del rumbo para el año venidero. De parte del presidente Peña destacó el anuncio de una revisión a fondo de la estructura administrativa del gobierno federal para evitar duplicidades de funciones y reducir el gasto público, incluyendo la idea de partir de cero en el cálculo de gasto por dependencia federal, gobiernos estatales y municipales. Antes de él, habían compartido diversos anuncios tanto el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, así como el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens.
Hacienda advirtió que el precio del barril de petróleo tardará años en recuperar sus niveles previos, lo cual afectará el resultado de la Ronda Uno de licitaciones internacionales para empresas petroleras interesadas en invertir en la industria en México, pues el bajo retorno hace más riesgosas las grandes inversiones que se requieren en aguas profundas. Como consecuencia, también anunció que 2016 será un año de recortes adicionales en el presupuesto federal, pues los ingresos petroleros serán notoriamente bajos y no se podrá recurrir al endeudamiento público para suplir la falta de recaudación, tal y como se hizo en 2014 y en este año.
A su vez, el Banco de México aseguró que seguirá subastando divisa americana en el mercado cambiario para tratar de controlar las fluctuaciones del dólar, y así reducir su presión sobre la inflación, planteada en 3% este año. Al mismo tiempo, enterado de la posibilidad de que la Federal Reserve de Estados Unidos pudiera aumentar la tasa de interés en ese país, Banxico sugiere la misma posibilidad para México en septiembre, que servirá para reducir presiones inflacionarias, pero bajando la actividad económica, por efecto del encarecimiento del crédito. La debilidad de la economía se refleja en el hecho de que un solo producto —el huevo— puede poner de cabeza la cifra general de inflación en el país. Se controlará la inflación, pero con la estrategia clásica de reducir los ingresos en los hogares mexicanos.
Algunas instituciones financieras, como Banorte, han vuelto a reducir sus expectativas de crecimiento para este año. Del pronóstico de Hacienda de un crecimiento del PIB de 4.3%, ya estamos en 3% y es apenas marzo. ¿Dónde estará el PIB, cuando los vaticinios vayan cumpliéndose, en diciembre? Lo mismo sucede cada año.
Las presiones inflacionarias persisten y el consenso entre instituciones financieras privadas es que la tasa de inflación se ubicará alrededor del 3.4% este año, arriba de la meta declarada por Banxico. Se percibe la debilidad del peso ante la divisa americana, mientras se confirma un déficit comercial creciente con el exterior. Todo ello habla de mayor inflación, debilidad y volatilidad de la moneda nacional y menor actividad económica en general.
El tono del discurso oficial en Acapulco señalaba que el origen de la situación económica deteriorada de México se explica por las condiciones reinantes en la economía global. Señalar lo ajeno para no ver las fallas propias es una característica de la humanidad. Los cubanos llevan más de 50 años haciéndolo. Nosotros también lo hacemos. ¿Qué sucedió con las cuentas alegres que hicieron el gobierno federal y todos los partidos políticos a la hora de aprobar, en 2013, un presupuesto anual que contemplaba endeudamiento en los años 2014-15? Ahora resulta que el país se endeudó y la economía de todas maneras desfallece. ¿Es culpa del “entorno internacional” o tendría algo que ver con ese entorno, también los errores de conducción de la economía nacional, desde el gobierno federal?
Cierto: la baja en el precio del petróleo no es resultado de una decisión del gobierno federal. Pero el no haber tomado decisiones inmediatamente para aliviar la situación sí es su responsabilidad. Por ejemplo, gran parte de la responsabilidad por la baja en los ingresos fiscales petroleros es debido a la incapacidad técnica de Pemex ante la caída de su producción, más allá del precio. No prever tormentas económicas es su responsabilidad. Las presiones inflacionarias internas (encarecimiento de productos agrícolas, como limón, jitomate y huevo) estaban vistas, y el gobierno prefirió ignorarlas. Las necesarias decisiones económicas fueron matizadas por la política electoral.
La comunidad financiera internacional discretamente emplazó a México a poner la casa en orden, igual como lo está haciendo con Grecia. Ya no se acepta endeudar más al país o ignorar los desajustes económicos so pena de ver reducida nuestra calificación internacional. Llegó la hora de la verdad: desear lo mejor, pero esperar lo peor.
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