El pasado viernes escribí en Globalística sobre una posible visita por parte de los tradicionales enviados especiales de la administración de Donald Trump a Moscú, Rusia. La visita se había programado para principios de agosto, pero la fecha exacta nunca se pactó. No se llegó a nada. Rusia estaba esperando nuevas propuestas por parte de Estados Unidos para continuar con el diálogo y las perspectivas entorno a Ucrania. Todo quedó en el limbo.
Para el día martes y muy temprano por la mañana, una de las principales noticias internacionales tenía que ver con la sorpresiva visita del director de la CIA, John Ratcliffe, a la capital rusa. ¿El director de la CIA en Moscú?
La última ocasión que un director de la CIA visitó Moscú fue en noviembre de 2021 a casi tres meses de que iniciara la invasión rusa a Ucrania. En ese entonces, William Burns, titular de la CIA en el gobierno de Joe Biden, alertó al Kremlin sobre sus planes en Ucrania. Dicho y hecho, a finales de febrero de 2022, los rusos invadieron Ucrania.
La visita de Ratcliffe a Moscú no era nada normal. Al menos, para mí no. Su llegada a territorio ruso se dio en un avión militar estadunidense C-17 Globemaster partiendo desde la Base Aérea Andrews en Maryland con escala en Riga, Letonia. El C-17 aterrizó en el aeropuerto Vnukovo (suroeste de Moscú) a las 10 AM. Un convoy de camionetas blindadas y con placas diplomáticas rojas lo esperaban para llevarlo al centro de Moscú.
Videos a los que tuve acceso mostraban al convoy diplomático guiado por tránsitos y carros de seguridad pasar por el centro moscovita. El destino era el Kremlin.
El furor por Ratcliffe generó dudas e incertidumbre. ¿Se reuniría con Vladimir Putin? Una visita de ese calibre y al ser el titular de la CIA, parecía que sí. Lo digo así, porque si Steve Witkoff y Jared Kushner se reúnen con Putin en el Kremlin, ¿por qué Ratcliffe, no?
Ante lo que sucedía en Moscú, la prensa rusa intentó comunicarse con el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. El funcionario ruso declaró que no sabía nada sobre la visita de Ratcliffe y que Putin estaba ocupado en otros asuntos.
Horas después, el diario Komsomolskaya Pravda declaró que el Kremlin sabía desde hace una semana sobre la visita del director de la CIA. El diario Moskovsky Komsomolets, por su parte, comunicó que Putin canceló la visita a un foro de Nizhny Novgorod para los días 24 y 25. Asimismo, informó sobre la reunión de Putin con el gobernador de la región de Stavropol para el 25 de agosto.
Las dudas crecían al ir desarrollándose los tiempos. Nadie sabía con exactitud qué mensaje dejaría Ratcliffe a Putin o al gobierno ruso.
Las circunstancias eran distintas, pero lo más lógico era lo siguiente: 1- Los ataques híbridos en territorio de la OTAN y un posible ataque ruso al flanco oriental de la alianza trasatlántica. 2- Una movilización masiva. 3- Irán. 4- Las amenazas a Reino Unido. 5- La guerra en Ucrania y un posible uso de armas nucleares. 6- La continuación de la guerra en Ucrania y el colapso de la economía rusa.
John Ratcliffe, director de la CIA, partió de Moscú a las 7 de la noche del mismo martes. Todo indica que nunca se reunió con Putin, sino con el director del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia, Serguéi Narishkin; como también, con funcionarios de otras agencias de seguridad.
Al momento, no hay mucha información sobre el exacto propósito de la visita de Ratcliffe. Sin embargo, estoy seguro que se dejó un mensaje muy claro al Kremlin. Todo tiene que ver con Ucrania y la OTAN.
