Sobre la cumbre virtual entre Biden y Putin
Este martes, los reflectores de todo el mundo estuvieron puestos en lo que fue la cumbre virtual entre Vladimir Putin y Joe Biden. Los pronósticos no se mostraban del todo favorables ante los temas que serían discutidos durante el encuentro entre ambos mandatarios, ...

Ricardo Ortiz Esquivel
Internacionalística
Este martes, los reflectores de todo el mundo estuvieron puestos en lo que fue la cumbre virtual entre Vladimir Putin y Joe Biden. Los pronósticos no se mostraban del todo favorables ante los temas que serían discutidos durante el encuentro entre ambos mandatarios, como tampoco ante los ánimos que se viven actualmente con las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Rusia.
La cumbre se organizó meramente hace no más de dos semanas, pues ante la emergencia situada en el Este de Ucrania, los equipos de la Casa Blanca y el Kremlin decidieron encontrar una fecha en la que pudieran coincidir las agendas tan apretadas de ambos jefes de Estado. Desde un principio, se pactó que fuera de manera virtual y trascendiera como una continuidad de diálogo después de la cumbre que se llevó a cabo en una villa del siglo XVIII a las afueras de Ginebra, Suiza, en el mes de junio.
Por parte del equipo ruso, se supo que el encuentro virtual duraría lo que fuera necesario. Al final, culminó en un poco más de dos horas.
Dentro de todos los temas que se pusieron en la mesa, hay tres que son sumamente importantes para lo que se puede venir en los próximos meses: 1. El despliegue militar ruso en el oriente ucraniano y una posible invasión rusa a Ucrania. 2. Los paquetes de sanciones económicas que pudieran golpear a la población, al gobierno y a la economía rusa. 3. Las tensiones diplomáticas bilaterales y el diálogo que se puede dar para que diplomáticos de ambos países puedan trabajar sin restricciones en sus misiones diplomáticas.
Hablando sobre las sanciones económicas que Joe Biden podría imponer a Rusia si llegara a existir una invasión a territorio ucraniano, se tiene previsto que el país euroasiático quede aislado económicamente, donde el sistema internacional SWIFT y los servicios tradicionales internacionales de tarjetas de débito/crédito no funcionen en todo territorio ruso. Al igual, se habla sobre el hecho de que empresarios muy allegados al Kremlin podrían sufrir sanciones económicas, como también se tomarían medidas que castiguen a toda la población rusa. Todo sería por diferentes etapas.
Por otra parte, una de las mayores preocupaciones que tiene Estados Unidos es, sin duda alguna, el hecho de que hoy en día se tengan más de 170 mil tropas rusas desplegadas en toda la frontera oriental ucraniana, en Crimea y se tengan preparados cientos de tanques y vehículos militares listos para cualquier operación militar.
Es claro que el comportamiento militar ruso en las recientes semanas da para pensar que habrá una invasión o, al menos, un comportamiento que intimide severamente a la soberanía ucraniana y a las potencias militares mundiales.
A Rusia le preocupa en demasía lo que sucede en el este de Ucrania con el conflicto territorial entre Donbás, Lugansk, Donetsk y el gobierno ucraniano de Zelenski. Al igual, a Putin le preocupa que no exista una garantía donde se establezca que la OTAN no instalará bases militares o sistemas antimisiles cerca de las fronteras rusas.
Esta reunión virtual sirvió claramente para calmar las fuertes tensiones que existen entre estos países, buscando un diálogo fuerte y amenazante, que puede resultar favorable próximamente. No hay, para nada, algo resuelto, pero sí hay una cercanía que calme, al menos, todo esto durante las próximas semanas.
Sigo convencido de que Rusia no invadirá Ucrania. Si quisiera, ya lo hubiera hecho desde antes de que llegara el invierno y la nieve.