A una semana del conflicto en Irán

Se estará cumpliendo una semana de conflicto militar en Irán. Quien haya pensado que Irán dejaría las armas en unos cuantos días por los bombardeos, ataques directos y las bajas, estaba completamente equivocado. El conflicto jamás dio para ser de tres países. Estaba pronosticado que, con el primer misil caído en suelo iraní, la respuesta sería a toda la zona del Golfo y hasta el Mediterráneo. El envolvimiento sería regional.

Estados Unidos sabía de las implicaciones, los costos, escenarios y hasta una posible duración. Lo que no parece haber sido descifrado es el futuro después de que colapse el régimen islámico dentro de Irán. No existe una estrategia.

Irán cuenta con una estructura gubernamental y política bastante sólida. Es complicada de entender. Es un sistema piramidal que se reestructura según las circunstancias. Un ayatola es reemplazable. Un general militar, un presidente o un alto funcionario, también lo es. No sólo es el gobierno lo más importante dentro de Irán, sino también los diferentes cuerpos militares con los que cuenta. Podría decirse que los militares tienen una gran influencia dentro del mismo gobierno y de las estructuras políticas del actual régimen. Tanto es así que, aunque existe un cuerpo específico para elegir a un ayatola (Asamblea de Expertos), los mismos militares poseen un gran poder para presionar, persuadir y elegir a un nuevo líder supremo.

Dicho esto, el régimen puede sobrevivir con sistemas interinos y luchar con el símbolo de hacerse mártir al servir a la patria. Irán se preparó desde 1979 ante un escenario como el que vemos en estos momentos. Son diversas las ocasiones en las que se le ha puesto a prueba. Se tienen mecanismos. Se tienen figuras dentro de la pirámide. Puede que caiga una parte del existente régimen, pero al final, se moldeará para convertirse en algo igual o más radical.

El país asiático no dejará las armas sólo por la muerte del ayatola Alí Jamenei o de su cúpula militar. Los bombardeos constantes y las más de mil muertes no son impedimento para que el régimen iraní continúe con su resistencia. Los ataques se están volviendo irracionales. Las respuestas por parte de Teherán son simultaneas y en diferentes direcciones. Sus proxies están abriendo nuevos frentes metiéndose al conflicto. Todo es caos, sangre y muerte.

Aunque parezcan los ataques a los países cercanos como una vulnerabilidad, desesperación o agonía, creo que es una estrategia por parte del régimen para generar inestabilidad y miedo en Oriente Medio. Le puede salir bien o mal, pero es un factor que está generando demasiadas tensiones en sólo una semana de conflicto.

Estados Unidos e Israel podrían tomar el control aéreo de Irán en una semana. Al igual, la vía marítima podría ser dominada de manera próxima. Existe una superioridad desde el lado atacante. Son grandes los logros sobre Irán. Sin embargo, Irán también está desafiando a Estados Unidos e Israel. Se ha subestimado demasiado al país atacado y se le ha comparado de una manera bastante errónea con Venezuela.

A mi parecer, estamos todavía a unas cuatro o cinco semanas de un cambio significativo en Irán. Estados Unidos, por su parte, ha cambiado su percepción de unas cuantas semanas, a ver finalizada la operación militar en el mes de septiembre.

No se descarta un despliegue con tropas ni más fondos para el conflicto.

El espectáculo apenas va comenzando. Somos partícipes del caos global que ya se está sintiendo gracias a la decisión de Donald Trump en aquellas latitudes.