Presión para Ucrania

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cambió el ímpetu o la esencia de la guerra en Ucrania. Una sola decisión del hombre más poderoso del mundo hizo que los escenarios y los planes se vean diferentes. Ucrania pasó de ser el aliado, al enemigo. Rusia, a ser el apoyo de Estados Unidos. Los roles se modificaron. Las visiones, también. Un mandatario pasó de ser dictador a amigo. El otro a la inversa. Sea difícil o complejo entenderlo, es lo que se ha elegido. La hipocresía es inminente. La falsedad se nota. Hoy, sirves. Mañana, tal vez ya no. Todo depende del individuo o su doctrina. Los intereses importan. Pueden ser de carácter nacional, internacional o personal; según se requiera. Por eso, pareciera que hoy es más significativo tratar de salvarse políticamente y usar situaciones contradictorias, a seguir el patrón de apoyo a una nación soberana que fue invadida por su vecino. No importa traicionar al aliado. Si es necesario, se utiliza todo el aparato del Estado para manipular el porqué de la determinación o el cambio de postura. Al igual si se requiere, se puede usar a todo el movimiento para contrarrestar críticas o atacar al mismo aliado. Es parte de la defensa de la acción tomada. Cueste lo que cueste, el líder tiene la razón. Él no se equivoca, aunque lo parezca. Sea desesperación, mala estrategia o algo sin sentido, hay que aplaudir. Estados Unidos tiene al presidente que quiere. El poder requiere una cercanía con Rusia.

Y, mientras eso sucede, el daño ya está hecho. Han sido días malos. Ucrania recibió una gran advertencia: hay que acabar con la guerra. El método no importa ni los territorios perdidos. Donald Trump quiere un acuerdo sea como sea entre Ucrania y Rusia. Lo mejor sería a finales de año.

Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, por su parte, está bajo una presión que no la vivía desde que empezó la invasión rusa a su país. Quiso criticar e insinuar cosas sobre su homólogo estadunidense. No le resultó nada bien. Fue todavía más contraproducente. Su país sufrió por varias jornadas el castigo de su mayor aliado al reducir los servicios de Starlink y Starshield. Por ende, no se podía defender a tiempo de los ataques rusos en territorio nacional. Las muertes y destrucciones se hicieron presentes. Las imágenes hablan por sí solas. El apoyo estadunidense es esencial para la defensa del país. Sin éste, es casi inminente estar a ciegas o tener que adivinar los movimientos de los rusos en el aire. 

Las críticas han ido y venido. Han pasado algunos días. Zelenski ha tenido que recular y callarse ante el favoritismo de Trump con Putin. No le queda de otra más que aceptar hasta cierto punto algunas de las propuestas que flotan en el aire para buscar la paz en su país. Sabe muy bien que el invierno está por llegar. No será sencillo.

Congelar o enfriar la guerra sería una gran opción. No obstante, es más que inminente que los rusos no acepten algo así.

El tiempo corre y Trump se desespera. Ucrania tendrá que pensar bien qué carta jugar para ganar tiempo.

NOTA DIPLOMÁTICA 

1.- Están prácticamente empatados. Sin embargo, me parece que la segunda vuelta en Brasil también se la llevará el candidato populista de derecha, Flávio Bolsonaro. 

2.- Las autoridades mexicanas deben tener mejores filtros o mejor información sobre los connacionales que van a pelear a Ucrania. 

3.- ¿Es cierto que el GRU hackeó el iPhone de Jared Kushner, yerno de Donald Trump? Es curioso no haberlo visto en San Petersburgo con Steve Witkoff.