Parece que Estados Unidos ya es un país bananero

¿La nación más poderosa está sufriendo internamente?

Ricardo Ortiz Esquivel

Ricardo Ortiz Esquivel

Internacionalística

Probablemente, el escritor estadunidense O. Henry jamás se imaginó que el término bananero, creado en sus cuentos humorísticos, pudiera ser utilizado para referirse a su país en algún momento de la historia mundial. Es más, nunca llegué a imaginar que Estados Unidos pudiera vivir tal daño durante los últimos meses de la gestión de Donald Trump.

El vocablo bananero, creado a principios del siglo XX, todavía es utilizado el día de hoy para referirse a los países pobres, corruptos, antidemocráticos, dictatoriales o que carecen de instituciones federales serias.

Usted puede nombrar a más de uno, ¿no? Pero es posible que jamás hubiera pensado que Estados Unidos figurara en esta lista.

Quizá el título de esta columna suena exagerado, pero si analizamos todo lo que ha pasado desde el 3 de noviembre en el país vecino, entonces nos acercamos cada vez más a una realidad que describía muy bien el señor Henry en sus cuentos.

Se nos ha inculcado por años lo que representa Estados Unidos en el mundo. Se nos ha insistido que es el país más democrático y con las instituciones gubernamentales más transparentes o poderosas que cualquier nación quisiera tener.

Se nos ha presumido que sus elecciones presidenciales son el ejemplo de una democracia ideal y que su constitución es la más correcta entre los sistemas federalistas.

¿De verdad podemos seguir pensando así de nuestro vecino? Parece que lo que llegó a ser Estados Unidos todavía hace cuatro años atrás ahora se convirtió en un retroceso que será irreversible para los años que vienen.

Donald Trump nos ha dado una cátedra de lo que se puede hacer con poder y apoyo de millones de personas sesgadas en el fanatismo y el odio: desafiar no sólo a la democracia tradicional, sino también a todo un esquema institucional que representa lo que es Estados Unidos hasta el día de hoy.

Ningún presidente o político estadunidense se atrevió a desafiar a la democracia de su país como lo están haciendo Trump y muchos (todavía) miembros del Partido Republicano. ¿Quién se hubiera podido imaginar que prácticas antidemocráticas, totalitarias y antipolíticas se vieran a todo color en el país más democrático del mundo?

La llegada de Joe Biden a la Casa Blanca no es una garantía para contrarrestar todo el daño que se le ha hecho a un país que se encuentra debilitado políticamente hablando. ¿La nación más poderosa del mundo está sufriendo internamente?

El montaje poselectoral que vive Estados Unidos es una copia del show El Aprendiz, pero con un pueblo y un sistema democrático que se han dejado debilitar o acribillar por las amenazas del hombre que solía decir “estás despedido”.

En menos de 20 días podremos ver al presidente cuadragésimo sexto gobernando desde la Casa Blanca a una nación que tendrá, a mi parecer, el título o el apodo de país bananero por un buen tiempo, pero ya dependerá de él, para que todo lo relacionado a Trump deje de existir en cada rincón federalista del país más poderoso del mundo.

Donald está despedido, pero el daño que ha causado a Estados Unidos es un error que costará años reparar.

El eslogan de “hacer grande a América” resultó ser un fracaso propagandístico que deja a la Unión Americana sumergida en la división y el odio racial.

¿Por qué nunca el escritor O. Henry escribió un cuento relacionando a su país como bananero?

Bueno, hoy nos damos cuenta que la historia se hizo cargo de escribirlo.

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