Estados Unidos ha atacado objetivos civiles y militares iraníes; Irán respondió con bombardeos a bases militares estadunidenses
Hace menos de un mes, se presumió enormemente la firma del Memorando de Islamabad entre Estados Unidos de América y la República Islámica de Irán. El memorando con un contenido de 14 puntos estaba fungiendo como un preámbulo para negociar la paz en Oriente Medio durante un periodo de 60 días y para frenar las hostilidades que todavía se estaban llevando a cabo durante esos días.
Al ver la firma del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desde el Palacio de Versalles y la del presidente de Irán, Masud Pezeshkían, de manera remota en Irán, me pregunté cuánto se estaría respetando el memorando o el cese al fuego pactado con dicho documento firmado. Me lo pregunté debido a la desesperación que existe habitualmente en el presidente Trump cuando las cosas no están saliendo a su modo, como también, debido a los constantes peligrosos manejos en el estrecho de Ormuz por parte del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC).
La tensa calma no duró ni un mes. Yo, sinceramente, creí que duraría un poco más, pero sin un resultado positivo como se ostentaba.
Se dieron comunicaciones, se bajaron considerablemente los precios mundiales del petróleo, se prometieron cosas y se estaban otorgando diversas facilidades al régimen iraní. También, Estados Unidos parecía estar cediendo enormemente y quedando en ridículo después de no poder cumplir sus objetivos iniciales trazados en Irán. Ante esto, las negociaciones seguían su desarrollo de manera discreta, pero con tropiezos o amenazas continuas en la zona del Golfo. Algunos ataques directos a buques en el estrecho de Ormuz empezaron a provocar contestaciones entre Irán y Estados Unidos a la semana o dos de lo firmado vía remota.
Quedaba muy claro que Irán no iba a permitir perder el control del estrecho de Ormuz o aceptar del todo la cercanía estadunidense en la zona. Ambas potencias estaban decididas a controlar de alguna manera u otra el flujo marítimo en el estrecho aunque se estuviera violando el Memorando de Islamabad.
Declaraciones fueron y vinieron. Subieron de tono al pasar los días. Estados Unidos atacó objetivos civiles y militares dentro de territorio iraní. Irán respondió al atacar bases militares estadunidenses y objetivos militares en la región de Oriente Medio. En el ínter de respuestas, Irán le pidió a Estados Unidos respetar los funerales de su antiguo ayatolá Ali Jamenei. Sin embargo, Washington decidió continuar con sus ataques dentro de Irán al destruir más de 90 objetivos militares importantes.
Al efectuarse dichos ataques y respuestas, Trump viajó a Ankara, Turquía, para la Cumbre de la OTAN. Entre regaños, mentiras, mensajes hipócritas de unidad y promesas a Ucrania, Trump le hizo saber al mundo que ya se había cansado de negociar con Irán. Todo indica que el memorado firmado hace menos de un mes estará colapsando a la brevedad o se mantendrá sin una garantía de paz.
Ni Irán ni Estados Unidos van a ceder. El memorando de paz fue solamente un respiro para que se calmaran las aguas dentro de Estados Unidos a cuatro meses de las elecciones intermedias y se reajustaran los precios mundiales del petroleo. La desesperación y el control del estrecho de Ormuz son factores importantes para no respetar ningún acuerdo o cese al fuego.
Trump está de nuevo abriendo un conflicto en el que no pudo triunfar de manera convencional. Su estrategia y terquedad le dieron la oportunidad a Irán para verse como el país que ganó la guerra sin realmente haberlo hecho.
