De Bella 1 a Marinera
Bella 1 se convirtió de la noche a la mañana en Marinera. Su nombre se agregaba a tener un nuevo registro y una nueva bandera: la Federación de Rusia.

Ricardo Ortiz Esquivel
Globalística
El 17 de diciembre de 2025, un buque petrolero se estaba acercando a las costas caribeñas. Su objetivo principal, por lo que parece, era cargar petróleo en las costas de Venezuela bajo un contrato de un millón de barriles para un empresario panameño. Ese día, fue el último que se tuvo conocimiento de su locación exacta. Sus coordenadas desaparecieron. Para el 21 de diciembre, la Guardia Costera de Estados Unidos trató de interceptar a dicho buque cuando se aproximaba cada vez más a Venezuela. Era ni más ni menos que el buque “Bella 1”; petrolero que contaba con sanciones desde junio de 2024 por transportar petróleo iraní y navegar bajo una bandera no válida. Bella 1 ignoró la orden de captura estadunidense e hizo un retorno hacia el norte del Océano Atlántico. Aunque su locación exacta no aparecía como tal, sí emitía señales de su existencia en radares de otros buques o barcos cercanos. El petrolero supo escabullirse y alejarse del Mar Caribe. Por lo que se sabe, su último viaje antes de Venezuela fue Irán. Se le vio en agosto de 2025 cargando petróleo en la Isla de Kharg, Irán, para después transferirlo a otro buque cerca de Omán. Desde agosto hasta diciembre, el petrolero viajaba hacia el Caribe dando coordenadas falsas. Se presume que viajaba sin carga o eso hacía parecer.
Lo interesante de la historia de Bella 1 no es tanto que tuviera sanciones, viajara a Venezuela o se negara a ser capturado, sino el desenlace de su historia que fue noticia internacional y controversia entre Estados Unidos-Rusia durante esta semana.
Bella 1 se convirtió de la noche a la mañana en Marinera. Su nombre se agregaba a tener un nuevo registro y una nueva bandera: la Federación de Rusia.
El 24 de diciembre de 2025 le fue otorgado un permiso temporal por el gobierno ruso para poder viajar con su bandera y así tratar de burlar las sanciones estadunidenses. Rusia solicitó a Estados Unidos mediante una petición diplomática detener su captura. Sin embargo, poco o nada funcionó la petición. La captura se estaba cocinando en algún punto del Océano Atlántico.
Ante esto, Rusia se tomó muy enserio lo que pudiera suceder con Marinera. Tanto así, que trató desesperadamente enviar un buque naval ruso para escoltarlo y llevarlo de manera segura a su destino final: Múrmansk, Rusia.
No es algo normal ni común que un país intente escoltar o dar protección a un buque, pero por lo que parece, el buque petrolero Marinera era de suma importancia para el Kremlin.
El desenlace del buque petrolero con bandera rusa acabó este 7 de enero en norte del Océano Atlántico entre Islandia y Reino Unido. La Guardia Costera de Estados Unidos y autoridades de Reino Unido capturaron al buque petrolero Marinera violando la Convención de las Naciones Unidas sobe el Derecho del Mar de 1982. La tripulación era conformada por rusos y personas de otras nacionalidades. El buque, por lo que se presume, no llevaba petróleo.
Estados Unidos dio un golpe de fuerza. Rusia se enojó. Se reabrieron tensiones diplomáticas que van más allá de las sanciones a un buque. Tal vez, Donald Trump se enojó por algo más. ¿Será por la mentira de Vladimir Putin sobre el ataque de drones a su residencia en la región de Nóvgorod?
Mientras nos preguntamos esto y Marinera es incautada, Rusia ha quedado en ridículo a nivel internacional. Eso, vaya que duele.
NOTA DIPLOMÁTICA
El dueño de Marinera es el empresario Ilya Bugai, originario de Crimea. Su empresa marítima BurevestMarine fue registrada hace seis meses en Ryazan, Rusia.