Primer medicamento eficaz contra el SARS-CoV2

Gran Bretaña autorizó durante los días pasados, un medicamento nuevo para tratar la enfermedad covid19. El nombre del medicamento es molnupiravir, se trata de una sustancia que interfiere con la síntesis del RNA, la molécula producto de la lectura del DNA. El ...

Gran Bretaña autorizó durante los días pasados, un medicamento nuevo para tratar la enfermedad covid-19. El nombre del medicamento es molnupiravir, se trata de una sustancia que interfiere con la síntesis del RNA, la molécula producto de la lectura del DNA. El medicamento se desarrolló hace algunos años originalmente como tratamiento contra la influenza en un laboratorio norteamericano y, con el tiempo demostró eficacia contra otras infecciones virales, entre las que se encuentra covid-19.

Los resultados, ya publicados de los primeros ensayos, dejan patente buenos niveles de seguridad, tolerabilidad y biodisponibilidad en seres humanos, además de eficacia probada en la prevención de desenlaces fatales cuando se aplica a personas enfermas.

Frente al panorama, la autoridad británica decidió, de forma razonable, autorizar el uso clínico de forma regular. Por supuesto, la emergencia sanitaria que plantea la pandemia a nivel global, además del reciente brote en aquel país fueron factores facilitadores para la mencionada aprobación, pero estoy seguro que también se tomaron en cuenta las opiniones de la comunidad científica involucrada en esa área de la farmacología moderna.

Todas las democracias avanzadas cuentan con mecanismos que le permiten a los políticos tener a la mano, de forma inmediata el punto de vista de los científicos en los temas que impactan a la sociedad y son por supuesto los mejores mecanismos.

También quiero poner otra vez el énfasis en las cuantiosas inversiones que hacen los países desarrollados en ciencia, nunca se ve por aquellas regiones a grupos de científicos perseguidos por el gobierno, como tampoco organismos gubernamentales dedicados a escatimarles sus recursos usando argumentos como el posible mal uso de los mismos. Simplemente se establecen reglas claras, y se les otorga el financiamiento que necesitan.

Finalmente, esa actitud provoca un progreso sustantivo en la sociedad debido a muchos factores; la independencia de esos países por la simple razón de que son los “dueños de la pelota”, la posible producción en masa de los fármacos, y la formación de recursos humanos con la capacidad de seguir generando conocimiento y descubrimientos que impactan a la humanidad, son también consecuencias automáticas.

Estados Unidos y Gran Bretaña, en conjunto con la industria, son los que ahora tomarán decisiones relativas a las patentes del medicamento. Países como México con una actividad científica de muy alta calidad, pero marginal en términos de la economía, una vez más se quedarán mirando el panorama, suplicando un reparto equitativo del fármaco, que, por supuesto, nunca se hará realidad.

Si realmente quisiéramos ser “como Dinamarca” en cuanto a la salud se deberían estar invirtiendo hoy cantidades muy superiores de recursos en investigación básica y clínica. Creo que cada día estamos más lejos de ese objetivo, políticos van y vienen de todos los colores y se disminuye el presupuesto a la ciencia. Lamentable.

clm

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