Medicina privada: se necesitan respuestas

Nuestros políticos no entienden el papel de la ciencia como fundamento y motor de la economía de un país

Apareció recientemente una propuesta en salud, del partido que encabeza AMLO, que parece sensata, centrada y contempla la mayoría de los pendientes que tenemos como país, respecto de la salud. Menciona, por ejemplo, el fortalecimiento de las instituciones públicas que otorgan servicio médico, así como acciones concretas en el ámbito preventivo, además de dedicar un rubro al tema catastrófico del embarazo adolescente, el cual ha presentado un incremento a lo largo de la presente administración.

Francamente, parece un buen punto de partida mencionar el control, tanto de las acciones de la industria que rodea al otorgamiento en salud como de la vigilancia estrecha del dinero que se le dedica; no es novedad la sangría que ha representado para el presupuesto federal la corrupción estructural en la compra de insumos y medicamentos.

Por supuesto, tendremos que ver el documento en extenso para analizar las acciones específicas, pero mientras tanto, me parece un buen inicio. Desde hace mucho tiempo, los planes y propuestas sanitarias dedican poco o nulo interés al tema de la medicina privada que, por supuesto, el día de hoy es mucho más robusta en razón del debilitamiento del ámbito público, y que la visión neoliberal ha favorecido la inversión con la concomitante puesta en marcha de negocios legítimos que otorgan salud.

El fenómeno significa un cambio estructural en la sociedad que no puede dar marcha atrás. En muchas sociedades occidentales está ocurriendo lo mismo, pero a diferencia de los países con más nivel de desarrollo, nosotros no hemos articulado una política pública que atempere las relaciones entre los actores involucrados, padeciendo entonces la población un escenario en el que tiene que gastar sumas enormes frente a un problema sanitario concreto.

Una propuesta moderna debe entonces contener un marco regulatorio específico para que la medicina privada siga funcionando y creciendo, pero con controles específicos en virtud de que necesariamente se convertirá en depositaria tanto de responsabilidad del otorgamiento del servicio hacia una población creciente, así como de dinero público al que podrá acceder a través de los sistemas de aseguramiento tanto públicos como privados.

No hay salida diferente posible, entonces un cambio fundamental debe ser integrar el enfoque de seguridad financiera para que la población tenga a su alcance la atención, evitando los enormes gastos de bolsillo de los mexicanos en ese rubro.

Específicamente, la modificación, vigilancia y exigencia hacia los seguros privados, que actúan de forma depredadora, como la articulación de condiciones concretas para que, por ejemplo, la Comisión Nacional de Protección Social en Salud pueda destinar recursos de forma racional para el pago de servicios médicos a sus asegurados en todos los ámbitos, incluyendo el privado.

Urge presentar propuestas concretas para que la integración ocurra de manera que se le brinde seguridad financiera, acompañada de una medicina de la más alta calidad a la población. En ese orden de ideas, es necesario favorecer también a la investigación médica en todas las áreas y en todos los ámbitos, como condición indispensable de desarrollo, también con posibilidades de acceder a fondos públicos y privados.

Históricamente en México, nuestros políticos carecen del concepto más elemental de ciencia y tecnología, por lo que no entienden el papel de la ciencia como fundamento y motor de la economía de un país... así que seguimos esperando respuesta.

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