El discurso contradictorio del vecino del norte

Raymundo Canales de la Fuente

Raymundo Canales de la Fuente

Bioética y biopolítica

En el mundo, cada día que pasa, nos estamos acostumbrando a las contradicciones diarias del líder de Estados Unidos. Con la guerra que él inició contra Irán, cada día propaga una noticia, ya sea en el sentido de la firma de un tratado de paz y al día siguiente amenaza con borrar del mapa al país entero. Ya absolutamente nadie sabe (me parece que él tampoco) lo que realmente está sucediendo en el campo de los hechos, tenemos noticias muy manipuladas acerca de todos los frentes de guerra en Oriente Medio, desatadas también, por supuesto, por las decisiones o las omisiones norteamericanas. Aunque me cuesta trabajo llamarle a eso una “estrategia”, creo que realmente lo es; desde luego profundamente pueril y sin capacidad para arribar a ningún resultado positivo. En el mundo estamos padeciendo hoy el aumento generalizado de los productos del petróleo como resultado directo del cierre del estrecho de Ormuz.

El tratado de libre comercio que hemos conservado por muchos años los tres países que conforman América del Norte, y que ha resultado en beneficios para las tres economías, ahora se encuentra bajo el acecho y las amenazas del personaje de marras. Hace unos días afirmó públicamente, frente a todos los medios de comunicación, que probablemente lo va a cancelar, en virtud de que “ellos no necesitan nada de los otros dos países”, es decir de Canadá y de México. Es más que obvio que, después de tantos años de cadenas de suministros ya muy aceitadas en su funcionamiento, esa afirmación es por completo falsa. Una enorme proporción de la industria en Estados Unidos necesita de muchos insumos que se producen tanto en Canadá como en México. Aquellos empresarios son los primeros que sacan la cabeza cuando su líder amenaza con cancelar el acuerdo comercial; de ahí proviene en parte la calma con la que la presidenta Sheinbaum reacciona. También sabe que estar firmando y empujando fuertemente otros acuerdos comerciales también nos pueden otorgar una mucho mejor posición para negociar con el demagógico y discriminador personaje anaranjado.

Debemos entender también que México ya no es el país maquilador de mano de obra barata de hace medio siglo; hoy somos una economía cuya fortaleza depende también de una masa crítica ya considerable de profesionales que compiten con los mejores del orbe, y con capacidades de alto nivel. Basta ver al grupo de jóvenes ingenieros automotrices mexicanos que hoy, aquí en tierra azteca, están diseñando para las principales firmas estadunidenses sus modelos nuevos. El hecho de poder lanzar un automóvil eléctrico mexicano es producto de esa preparación.

Ya veremos qué ocurre, pero no me parece tan negro el futuro del tratado, porque Canadá está en consonancia con México.