Bioética y biopolítica
Expediente clínico electrónico. Las unidades hospitalarias individualmente han hecho progresos muy asimétricos
Recientemente me topé con un viejo documento publicado por el gobierno federal en el año 2011 llamado Manual del Expediente Clínico Electrónico, dirigido a marcar lineamientos claros respecto de lo que debería ser una estrategia generalizada y unificada del sistema nacional de salud, en sus ámbitos público y privado.
Las ventajas enormes que ofrecen hoy los medios electrónicos y el uso del internet, deberían ser una verdadera “navaja suiza” aprovechada por los sistemas sanitarios en favor de la población. Contar con un expediente reproducible, accesible desde lugares remotos, con los datos básicos de la salud de cada persona, abonaría indudablemente a un incremento sustantivo en la calidad de la atención médica que se brinda en todos los niveles de atención.
Los involucrados en la redacción del texto, publicado por la Secretaría de Salud, sin duda entienden cabalmente los conceptos básicos y las ventajas derivadas de su uso cotidiano. Tenemos muchos años en este país hablando del asunto, sin que hasta la fecha exista en términos concretos.
El texto habla, por ejemplo, de la interoperabilidad de las bases de datos y la comunicación por internet de todas las unidades sanitarias. Las razones por las que no existe prácticamente ningún progreso a nivel nacional parecen estar relacionadas con temas de ineficiencia y corrupción en el lado gubernamental.
Las unidades hospitalarias individualmente han hecho progresos muy asimétricos; existen hospitales con expedientes electrónicos medianamente funcionales, y otros con bases de datos administrativas adaptadas para escribir notas subsecuentes, lo que resulta en verdaderos monstruos ininteligibles, francamente inútiles.
En todos los casos, tengo la sospecha, que han representado costos muy elevados para clínicas y hospitales. Por un lado se encuentran los directivos de las unidades, que casi universalmente carecen de los conocimientos mínimos para entender el significado de una base de datos y por otro empresas que se aprovechan del escenario de ignorancia para cobrar cantidades de dinero por completo injustificadas.
Así arrancan los proyectos de implementación y en el desarrollo de cada sistema individual, los técnicos externos de dichas empresas, se ocupan fervientemente de desorientar cada vez más a su cliente, para provocar una mayor dependencia de sus servicios, inclusive secuestrando la información de las y los pacientes en caso de retrasos en los pagos.
En el ámbito de la medicina privada, tampoco hay progreso demostrable, también existen asimetrías tan importantes que hoy parece imposible la comunicación de una unidad con otra, y mucho menos con las bases de datos que unos cuantos profesionales de la medicina tenemos para el manejo de nuestros expedientes en nuestros consultorios.
Sumemos a eso la voluntad que tenían las empresas aseguradoras por “ofrecer el servicio de expediente electrónico” para apoderarse ilegítimamente de los datos clínicos de la población.
El panorama es por completo triste y desalentador. No hay un organismo gubernamental capacitado y orientado a poner orden en el tema y a exigir los requisitos mínimos en términos de seguridad e intercambio de información; sin olvidar una piedra angular que debe regir bajo cualquier panorama, y es el hecho de que el dueño de la información almacenada en cualquier medio es la paciente. Nadie más.
Personalmente tengo instalado una opción norteamericana que cumple con las normas de aquel país, gratuita y adaptable prácticamente a cualquier medio; opción que utilizan inclusive algunos hospitales medianos en diversos países, no en México, por supuesto.
clm
