Carta a Norma Alicia Rosas Rodríguez

Ojalá nos pueda escuchar y articule alguna estrategia para evitar que nos sigan robando.

Aprovecho mi espacio esta vez para dirigirme a la presidenta actual de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, porque me he percatado de una serie de irregularidades respecto de las pólizas de gastos médicos mayores que afectan sistemáticamente al grupo médico. Como ya lo he manifestado en ocasiones previas, el sector asegurador comercializa sus pólizas de gastos médicos usando como argumento que la empresa va a liquidar total o parcialmente los honorarios del grupo de profesionales a cargo de la atención médica del enfermo.

Nosotros, como profesionales de la medicina, por supuesto brindamos la atención de forma rápida y expedita, con la urgencia pertinente para cada caso, haciendo todo lo que esté a nuestro alcance con el fin de restablecer la salud o aliviar el dolor del paciente. A partir de ahí, en el caso de empresas como AXA Assistance o Grupo Nacional Provincial (que yo pensé que las siglas GNP significaban grupo nunca pagará), inicia un calvario de trámites, rechazos de pago con pretextos nimios, viajes interminables a diversas oficinas, llamadas telefónicas a call centers en las que nunca se puede resolver nada, correos electrónicos respondidos por sistemas electrónicos sin firma, que al final redundan en diferimiento de pagos hacia nosotros de muchos meses.

En alguna reunión reciente con una de estas empresas me pude percatar que todo esto es francamente intencional; el objetivo de las corporaciones es quedarse con nuestro dinero o, por lo menos, con los intereses generados durante muchos meses, además de que dichos pasivos seguramente no aparecen en sus “cuentas alegres” al rendirle resultados a sus consejos de administración, pero sí puedo presumir que se trata de sumas enormes de dinero. Es decir, algunos administradores vieron una ruta muy fácil para mejorar los números de sus corporaciones robándonos a nosotros, que francamente no tenemos voz y, finalmente, ellos no tienen ninguna obligación contractual directa.

Su obligación es sólo con el asegurado, y como frecuentemente el grupo médico tenemos la obligación ética y legal de atender, tratar e intervenir al enfermo, en situaciones de urgencia, nos quedamos atrapados, sin ninguna instancia gubernamental que nos pueda defender frente a los enormes intereses económicos de dichas empresas. Le quiero mencionar, respetuosamente, que uno de los papeles trascendentes del gobierno es exactamente atemperar las relaciones privadas y proteger al más débil, en este caso nosotros, el grupo médico.  Menciono a estas dos corporaciones debido a que respecto de ellas tengo pruebas recientes de mis afirmaciones, inclusive tengo una factura para GNP de una paciente que intervine en enero y es la fecha en la que ni siquiera he podido “iniciar el trámite”, pero seguramente el asunto debe estarse contagiando a otros encargados de seguros o de administradoras de salud, que por cierto han fracasado en muchos otros países del orbe, por razones similares. Ojalá nos pueda escuchar y articule alguna estrategia para evitar que nos sigan robando. Le agradezco la atención que se sirva prestar a la presente.

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