Clonación de organoides

Las implicaciones serán espectaculares por la posibilidad de regenerar órganos enfermos.

Hace un par de años, en un instituto de biotecnología europeo, un investigador trabajando en cultivos de células madre embrionarias, intentando diferenciarlas hacia neuronas, se encontró unas partículas nadando, literalmente, en el líquido del cultivo. Pensaron al inicio que se trataba de contaminación, pero al observar al microscopio encontraron estructuras parecidas a un cerebro. Por supuesto no se trata de un órgano completo y con todas las funciones, sino de una especie de miniórgano con los trazos iniciales del mismo. La sorpresa en la comunidad científica ha sido mayúscula y se han concentrado en encontrar las estructuras en otros cultivos y en condiciones diversas.  Los hallazgos posteriores han conducido a muchos de estos llamados “organoides”, relacionados con órganos como el estómago, el hígado, los riñones, el corazón... Las implicaciones desde el punto de vista de la salud serán espectaculares, se trata de la posibilidad, cada vez más cercana de regenerar órganos y tejidos enfermos a partir de células embrionarias humanas, que se pueden fabricar a partir del enfermo. La descripción es la clonación terapéutica, que de ninguna manera debemos frenar, sino, por el contrario, acceder a la investigación en el campo. En un país como el nuestro, con una economía endeble, en condiciones de pobreza generalizada, el Estado tiene la responsabilidad fundamental de generar industria y tecnología de frontera para, por un lado, llevar a la población los efectos benéficos del desarrollo médico y, por otro, favorecer la independencia económica y la generación interna de recursos. Por eso los países desarrollados le apuestan a la ciencia más que a cualquier otra salida, no existe nada más productivo en términos económicos y de independencia. Estamos viendo hoy, el proyecto del cerebro en la Unión Americana que con toda certeza les brindará beneficios enormes. No hay razón ni justificación para que México no incursione en temas tan importantes como la clonación, cuando tenemos investigadores genómicos y biólogos del desarrollo de talla internacional. Acá podríamos iniciar con bancos de estos llamados organoides, para proveer del modelo a laboratorios en diversos lugares del país, quizá colocando al síndrome metabólico como el tema central de investigación de la medicina regenerativa. Soñar no cuesta, ojalá algún día nuestros políticos posean la talla intelectual para entender.

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