Enseñanzas francesas

¿Cómo gobernará Macron hasta 2027, cómo será esa cohabitación con la izquierda y la extrema derecha?

Los votantes franceses nos acaban de dar una clase de civismo político excepcional. El domingo 30 fueron a las urnas para designar al nuevo Parlamento, compuesto de 577 curules.

Esto ocurrió ya que el presidente Macron disolvió la cámara de diputados al ver que la extrema derecha se perfilaba para disputarle su mayoría en la Asamblea Nacional. En ese contexto se realizó la primera votación a fines de junio, y la extrema derecha de Marine Le Pen se vio arrolladora.

Francia tembló y junto a los galos lo hicieron Alemania, Bélgica, Holanda, Italia y los países bálticos. ¿Extrema derecha? ¿Acaso ese sería el camino hacia un nuevo fascismo? Más aún, el presumible primer ministro sería un joven de sólo 28 años, Jordan Bardella, cuyas intervenciones estaban coronadas por la rigidez de sus propuestas como jefe del partido de Agrupación Nacional (RN en francés). Entre otras medidas, anunciaba que los niños y jóvenes debían ir a la escuela en uniforme escolar, iniciar las pensiones a los 64 años, recalendarizar todos los pasivos internacionales y aplicar severas medidas contra los migrantes.

Esto último fue lo que prendió a favor de la RN: “Basta de árabes y africanos, ¡ni uno más!”. Está bandera recorrió buena parte de Europa y junto con el camembert, Francia la comió con glotonería. Casi con deleite. Y sin pretender justificar nada, hay que entender que en los numerosos casos terroristas que han sufrido, diferentes grupos islámicos han intervenido; y en los agravios que se dan en las calles y negocios, asaltos y riñas, grupos de afrofranceses intervienen con frecuencia. Sus estadísticas indican que no pasa un solo día sin que en el Metro o en autos y autobuses se den pleitos y abusos contra la población blanca. Todo indica que son jóvenes o adultos que viven su segunda o tercera generación. De hecho, al nacer en Francia tienen todos los derechos y obligaciones que los franceses de hace un siglo o más.

Esto mismo ocurre en casi toda Europa. ¿Qué hacer se dicen? ¿Impedir que sigan llegando de África y el Oriente Medio? Ahí están los partidos radicales como el RN para impulsar y aplicar leyes y reglamentos severos. Si esto se daba en Francia, el segundo motor de la Unión Europea, ¿qué ocurriría en las otras naciones?

Ante esta situación estaba la comunidad francesa. Dado que en ese país existe el ballottage, es decir la segunda vuelta para votar, y para pensar qué indica la primera votación, el electorado vio que la extrema derecha pedía a los votantes lograr la mayoría absoluta; seguramente los horrorizó. Y la pinza la cerró con estrategia el conjunto de partidos de izquierda (Nuevo Frente Popular) para enviar a la extrema derecha hasta el tercer lugar. Y al lado, en cuarto lugar, quedaron los republicanos (exgaullistas, léase el general De Gaulle).

¿Cómo gobernará Macron hasta el año 2027, cómo será esa cohabitación con la izquierda y la extrema derecha; quién será el nuevo primer ministro; qué ministerios para unos y otros; de qué manera cocinar esa ensalada?

Mucho podríamos aprender de lo que acontece actualmente en el país galo, en donde son particularmente reacios a cualquier tipo de autoritarismo y darnos cuenta que el sistema electoral, a doble vuelta, permite reafirmar tendencias o corregir errores. De esto último Francia nos da una cátedra de que, aunque el asunto sea muy complejo, hay que saber decidir y saber vivir.

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