Una educación decente
La educación ha sido un componente esencial para el desarrollo de la sociedad a lo largo de la historia de la humanidad. La necesidad de transmitir el conocimiento y el pensamiento fue creando la cultura, de generación en generación, de tal modo que la educación ...

Raúl Contreras Bustamante
Corolario
La educación ha sido un componente esencial para el desarrollo de la sociedad a lo largo de la historia de la humanidad. La necesidad de transmitir el conocimiento y el pensamiento fue creando la cultura, de generación en generación, de tal modo que la educación se convirtió en el cemento y estructura de todas las civilizaciones.
A través de los siglos, la educación ha sido una herramienta extraordinaria para preservar y transmitir el conocimiento, pero estuvo siempre reservado para las élites: la monarquía, la aristocracia, la alta burguesía y la iglesia. Fue hasta el siglo XX cuando la educación empezó a comprenderse como un derecho social, accesible para todos los estratos sociales y a las mujeres; y con el paso del tiempo, ha llegado a transformarse en un derecho humano fundamental, digno de conceptualizarse detrás de la vida y a la libertad.
Esta semana, la Facultad de Derecho de la UNAM albergó la realización de la Conferencia Magistral intitulada El derecho fundamental a una educación decente, a cargo del doctor Fernando Rey Martínez, catedrático distinguido de la Universidad de Valladolid, España.
A decir del conferencista, un “sistema educativo decente” es el que alcanza los mayores niveles de inclusión y calidad al mismo tiempo. El derecho a la educación decente es un derecho de libertad, porque sin educación no hay libertad; y además está ligado con el ejercicio democrático, porque sin educación de calidad no hay democracia, no hay ciudadanos y sólo queda la barbarie.
Dijo que una auténtica Universidad puede ser sólo aquella que sea inclusiva: que aglutine a estudiantes provenientes de todas las condiciones y diversidades sociales. En ese sentido, felicitó por ello a los estudiantes de la Facultad y les recordó que la UNAM debe ser considerada como el cerebro de México. Subrayó la responsabilidad social que los universitarios tienen para construir un México más justo y moderno que el actual.
La conferencia de Fernando Rey tuvo como comentaristas a dos distinguidas miembros del claustro docente de la Facultad de Derecho: las doctoras Cecilia Mora Donatto y Sonia Venegas Álvarez.
En su oportunidad, Cecilia Mora dijo que: “El derecho a la educación decente, debe ser un derecho cuya eficacia lo convierta, incluso, en un derecho “juridificable”, “justiciable”, para que no se esté a expensas de la ideología del gobierno en turno o de la bondad de quien gobierne”.
Por su parte, la doctora Sonia Venegas Álvarez comentó que una educación decente debe tener siempre la característica de ser de calidad y siempre deberá tener la condición de irse actualizando.
La educación debe consagrarse como un pleno derecho humano y fundamental indispensable para alcanzar la justicia social, la igualdad y el ejercicio pleno de todos los demás derechos que el constitucionalismo moderno reconoce. Es un instrumento que hará posible la construcción de un mundo que se caracterice por la cooperación y el pleno desarrollo armónico, tanto entre las personas como entre las naciones.
Las universidades deben aspirar a sacar la mejor versión de sus estudiantes, a cambiar sus vidas y develar ante ellos un mundo de oportunidades, donde la educación sea su ventana a un mejor futuro.
Pero el derecho a la educación también importa una responsabilidad para aquellos que la reciben. Pues como todo derecho, está acompañada de una obligación: la cual se traduce en la responsabilidad de compartirla, de difundirla en los entornos familiares y sociales de los educandos para construir una sociedad más justa y equitativa.
Como Corolario, destaco la frase de Fernando Rey: “No puede existir un Estado democrático sin una educación decente”.