Néstor de Buen
El pasado 28 de abril, falleció uno de los grandes juristas de México. El doctor Néstor de Buen Lozano, a quien la UNAM distinguió con la, designación de Maestro Emérito, nació el 2 de diciembre de 1925, en Sevilla, España. Fue hijo del prestigiado jurista español ...

Raúl Contreras Bustamante
Corolario
El pasado 28 de abril, falleció uno de los grandes juristas de México. El doctor Néstor de Buen Lozano, a quien la UNAM distinguió con la, designación de Maestro Emérito, nació el 2 de diciembre de 1925, en Sevilla, España. Fue hijo del prestigiado jurista español Demófilo de Buen, integrante del Tribunal Supremo, durante la Segunda República Española.
Cuando él tenía 7 años, su familia se mudó a Madrid, en un departamento que tuvieron que abandonar al estallar la Guerra Civil, quedando allí los bienes patrimoniales de sus padres; en particular, la importante biblioteca jurídica que nunca sabría con precisión cuál fue su destino.
Sus primeros estudios los realizó en el Liceo Francés Español y en el Instituto Balmes de Barcelona; teniendo luego que mudarse a París, Francia, de donde siempre refería —con nostalgia— su recuerdo de haber presenciado el desfile de la conmemoración de los primeros 150 años de la Revolución Francesa, en los Campos Elíseos.
En mayo de 1940, se inició la ofensiva nazi en contra de Bélgica, Holanda, Luxemburgo y Francia, por lo que la familia De Buen tuvo que embarcarse, junto con alrededor de 500 españoles provenientes de los campos de concentración, con destino a República Dominicana.
Ante la negativa de asilo del dictador dominicano Trujillo, de manera fortuita arribaron al puerto de Coatzacoalcos, en julio de 1940, gracias a la generosidad y solidaridad del presidente Lázaro Cárdenas.
Estudió la carrera de leyes en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, donde ingresó en 1943. Por aquel entonces, la generación de estudiantes no era abundante, alrededor de cien alumnos, pero una planta académica realmente fulgurante: Eduardo García Máynez, Luis Recaséns Siches, José Alcázar, Francisco de P. Fernández y Luis de Garay, entre otros.
El doctor Néstor de Buen fue docente en la Facultad de Derecho de la UNAM por muchos años, inició con la materia de derecho civil en 1953, a invitación de Mario de la Cueva, y posteriormente de derecho del trabajo, rama en la cual destacaría enormemente como abogado postulante y autor de innumerables obras.
Mexicano por adopción y desde 1983, mexicano por naturalización. Explicaba que no se naturalizó antes porque la Constitución mexicana discriminaba a los naturalizados.
Tuve el gusto de tratarlo ampliamente, en el privilegiado espacio que nos dio la docencia universitaria, y también por acudir a sus invaluables opiniones en distintos momentos de mi quehacer profesional. Trabajamos juntos varios temas trascendentes de la vida sindical burocrática y siempre discutíamos sobre la vida política del país.
Casi llegué a convencerlo de que en estos tiempos, debería cambiar en sus libros, que la jubilación ya no debe ser considerada como un derecho laboral. Con el fracaso de los sistemas de pensiones, el verdadero derecho ahora, es tener trabajo remunerado y creativo; y debe desaparecer la práctica de mandar al retiro —de manera obligatoria— a quienes llegan a cumplir determinada edad.
La Facultad de Derecho de la UNAM le tributó un cálido homenaje, de cuerpo presente, encabezado por el rector Enrique Graue, al gran maestro; extraordinario e incorruptible abogado; escritor y periodista; amigo leal y mexicano ejemplar.
Como Corolario, esta vez viene al caso la frase de Moliere: “Realmente, las gentes de mérito sublime provocan el amor y la estimación de todos”.