¿Y tú qué vas a hacer?
Creo que México nunca había vivido algo como lo que sucedió en estos días. Cientos de miles de mujeres dieron un mensaje claro

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
El asunto es de dos: hombre y mujer.
AGC
Mi querido viejo: comentando con los amigos en el gimnasio sobre lo que opinan de los acontecimientos de estos días, la celebración de la marcha por el Día Internacional de la Mujer el día 8, y la ausencia de las mujeres “El 9 nadie se mueve”, me llamó la atención una doble vertiente de opinión. Unos me dijeron que esta fue una marcha más, que la mujer tiene en parte la culpa, que es triste que haya esas muertes, pero mueren más hombres que mujeres. En tanto que otros, la mayoría, estaban sorprendidos por las marchas y las ausencias y creen que esto es como el movimiento del 68 –que muchos de nosotros vivimos–, pero que, a diferencia de aquel lejano suceso, lo que se llevó a cabo el fin de semana pasado, sí va a tener repercusiones.
¿Y tú qué piensas, querido viejo? Yo creo que México nunca había vivido algo como lo que sucedió en estos días. Cientos de miles de mujeres dolidas, indignadas, de todas las clases sociales, de todos los rincones del país, dieron un mensaje claro y directo. ¡Ya basta!, queremos que el gobierno cumpla la única responsabilidad que tiene, que es proteger la salud y la vida de sus habitantes. No se puede ignorar el silencio de millones de mujeres.
Porque como dijo mi Alicia: “el asunto es de dos, hombre y mujer”, y con eso aclaró todo para siempre. Es cierto que, desde tiempos inmemoriales, el hombre ha sido el dueño y la mujer, la esclava. Es verdad que desde la Biblia se habla de que Eva nació de la costilla de Adán. En el antiguo testamento, incluso, hay sentencias horribles y torturas inimaginables para las mujeres.
Pero el mundo cambia, ya no hay ejecuciones públicas ni la hoguera para las mujeres “brujas”, ya hay la igualdad para hombre y mujer, ya hay el voto femenino, ya hay mujeres que ocupan sitios importantes en todos los niveles, pero…
Pero sigue la ignorancia y la estulticia de los hombres que no entienden y que ofenden, agreden, lesionan o matan a la mujer. Eso debe terminar.
Por eso pregunto, querido viejo: ¿tú qué vas a hacer? Como te comenté la semana pasada, es el momento de actuar, de revisar tu masculinidad, de revisar si aún tienes, a pesar de tu educación y tu inteligencia, escondido por ahí, ese machismo que se niega a desaparecer.
El cambio lo tenemos que hacer tú, yo, todos los hombres, porque, como te has dado cuenta, en el Gobierno sigue predominando el machismo, ejemplificado por la triste frase “me canso ganso”, que imita a Tin Tán como rey del barrio, quien hace lo que se le pega la gana. Por eso el silencio y la ofensiva indiferencia que hemos visto en las “mañaneras”.
Nosotros sí podemos apoyar las causas legítimas de las mujeres, exigir que haya protección a mujeres y niñas en las Estancias Infantiles, en las Casas de Protección a las Mujeres Agredidas, que se cree una Fiscalía especializada en delitos contra ellas, que los jueces juzguen y dicten sentencias correctas y expeditas como aviso para los machos que aún pululan por todo el país.
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Querido viejo: tú y todos los viejos de nuestras edades debemos hace nuestra tarea; el asunto es de dos, hombre y mujer; debemos predicar con el ejemplo y educar por todos los medios para que sea acabe, de una vez y para siempre, el estúpido machismo mexicano.