Desde que el mundo es mundo se han creado diversas formas de comunicación, sea en el fondo de cavernas con figuras, en las rocas con pinturas o relieves, y por supuesto en las múltiples formas de escritura; en los últimos años, la aparición de los teléfonos y las computadoras hicieron surgir diversas formas de comunicación, una de las cuales es la llamada meme. Un meme es una idea, imagen, video o frase que se propaga rápidamente en el internet, puede ser divertido, irónico o satírico, es una forma de expresión cultural que refleja el humor y las tendencias.
Basta hacer una somera revisión de la historia del ser humano para darnos cuenta dónde nos encontramos, y asegurar que, sin duda, el mundo es un meme.
Los seres humanos deberían trabajar unidos para vivir en paz, pero todo ha sido lo contrario, un siniestro meme de enfrentamientos, dolor, muerte, guerras, invasiones y destrucción sin límite.
Y si así ha sido desde siempre, hoy, cuando nos decimos “civilizados” y tenemos la mejor tecnología para vivir sin problemas, seguimos siendo como cavernícolas.
¿Qué quiere hacer Vladimin Putin al intentar apropiarse de Ucrania? ¿Qué pretende Benjamin Netanyahu al hostilizar constantemente al pueblo palestino? ¿qué pretende Trump al agredir a todo el mundo con amenazas, aranceles y discursos disparatados?
Los líderes del mundo parecen memes de ellos mismos: ridículos, hablan mucho y no dicen nada. Pero si volteamos a ver a nuestro querido México, nos encontramos con un panorama similar, porque todo lo que ocurre parece un meme de lo que debería ser.
De entrada, debería ser un país libre, progresista, para ofrecer a sus ciudadanos paz y progreso, pero los progresos y avances que tuvimos al fin del siglo desaparecieron cuando en 2013 llegó un individuo miserable a destruir todo, y hoy vemos los resultados. Nunca antes habíamos tenido las cifras de robos, asaltos, secuestros, desapariciones y campos de exterminio como ahora. Nunca habían surgido las miles de madres buscadoras que sufren las 24 horas en el inútil empeño de recuperar a sus seres queridos —aunque sea un hueso—, y viven y morirán en duelo.
Ante esas tragedias, los funcionarios del gobierno no funcionan, las denuncias duermen en los escritorios de investigadores, jueces y demás, sin que se resuelva un solo caso. En los organismos de justicia, todos son memes de sí mismos, inútiles, grotescos y mentirosos.
Y el funcionamiento de múltiples organismos en todo del país es un galimatías, un meme grotesco y estúpido.
La economía está por los suelos, y proyecta un crecimiento del PIB de 1.5% para este año, lo cual es lamentable. Y a esto se añade la presencia de delincuentes de todo tipo, miembros de los cárteles, incluso coludidos con funcionarios del gobierno, pues el panorama es aún peor.
Los organismos emblema, como Pemex, están en quiebra, no sólo por sus magros resultados, sino por la deuda que asciende cada día sin que se haga nada por enfrentarla y corregirla; estas empresas son un meme sí mismas.
Y lo mismo se puede decir del Tren Maya, del Tren Interoceánico, de la refinería Dos Bocas, del AIFA y todas las “ocurrencias” del que ya no está son un fracaso, un enorme dispendio y una vergüenza, son memes de sí mismos.
Y así podemos revisar la salud, destruida desde 2013, que ha abandonado a la suerte de millones de mexicanos que ahora no tienen ni consultas ni medicinas ni hospitales. Las múltiples modificaciones del sistema de salud sólo sirven para mostrar las carencias, la ignorancia y la necedad de sus funcionarios; hoy, la salud es un meme de sí misma.
Y así podemos hacer una revisión de nuestro México, sólo para reconocer el gigantesco retroceso que hemos sufrido desde que ese señor que no está tomó el poder. Sus decretos, sus decisiones, sus órdenes dictadas sólo para ofender y maltratar a nuestras instituciones dieron por resultado lo que hoy vemos y sufrimos.
Y para colmo de desvergüenza, ese señor, que en su cerebro tiene sus celulitas grises muy dañadas, se atreve a agredir a los mexicanos con un video de una hora al presentar su más reciente libro, una suma de lugares comunes y afirmaciones vagas o erróneas que, por supuesto me niego a leer; lo único que confirma esa presentación es que ese señor es todo un meme, ignorante, falaz, mentiroso y corrupto.
