Mitos y realidades de la salud

MITO Los mexicanos comen comida chatarra; la palabra chatarra es un mito que intenta ocultar el fracaso en el combate a la obesidad. La palabra chatarra es ofensiva e indigna tratándose de la alimentación; la sabrosa comida mexicana, los antojitos, dulces y golosinas ...

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

MITO

Los mexicanos comen comida chatarra; la palabra chatarra es un mito que intenta ocultar el fracaso en el combate a la obesidad.

La palabra chatarra es ofensiva e indigna tratándose de la alimentación; la sabrosa comida mexicana, los antojitos, dulces y golosinas son reconocidos por su calidad, y los alimentos industrializados tienen autorización oficial y pueden ser ingeridos libremente; ningún médico, ninguna nutrióloga, debería calificar a un alimento como chatarra, pues saben que todos los alimentos aportan hidratos de carbono, proteínas o grasas en mayor o menor cantidad.

Sabemos que la obesidad es un gravísimo problema en México y en el mundo; aquí se han hecho campañas que han sido inútiles, porque, en lugar de educar a la población e incidir sobre los condicionantes y las causas de la obesidad, se decidió acusar a los productores de alimentos y surgió la palabra chatarra o basura, sobre todo en los alimentos envasados o industrializados.

CONSECUENCIA

Poco o nada se consiguió con esa campaña de satanización de los alimentos, como se puede comprobar en las periódicas Encuestas Nacionales de Salud y Nutrición (Ensanut 2019); la obesidad infantil no disminuyó y el problema persiste.

Se decidió usar un nuevo etiquetado de alimentos, que ha sido descartado por inútil en muchos países (Evaluaciones sobre la Ley de Etiquetado de Alimentos en Chile; a tiempo de incluir mejoraswww.lyd.org 7 dic. 2018) y seguirá siendo inútil por confuso y porque la mayor parte de la población ni lo lee ni lo entiende.

Con motivo de la pandemia por covid-19, el subsecretario de Salud acusó a la obesidad y, por ende, a los alimentos chatarra de las muertes, siendo que sólo el 25% de los muertos por covid eran obesos.

Y, para colmo de insensateces, en el Congreso de Oaxaca decidieron ¡prohibir la compra de alimentos y golosinas a los niños!, lo que sólo causará un gravísimo problema económico a miles de comerciantes y a las familias oaxaqueñas; esta decisión es tan absurda como si, sabiendo que 22 mil mexicanos mueren por accidentes automovilísticos, la solución fuera ¡prohibir la circulación de los autos!

REALIDAD

La realidad es que el problema de obesidad debe tener otro enfoque, que claramente se muestra en un libro sobre salud pública: “Sin lugar a dudas, el conocimiento y la educación de los hábitos alimenticios son las mejores armas para prevenir tanto la obesidad como la diabetes” (Salud Pública y Medicina Preventiva, 5ª ed.).

Se necesita dar a la población lo necesario para que tenga una buena salud, que haya agua potable en todo el país, miles de municipios no la tienen, incluso en la capital; que haya bebederos en todas las escuelas, que se enseñe la materia Educación para la Salud, lo que hará que el niño tome buenas decisiones.

Es urgente que la sensatez prevalezca, que las autoridades de Salud, junto con otras dependencias (Educación, Economía, Deportes, etc.) hagan un programa coherente a largo plazo para educar a la población a que tenga mejor salud; al mismo tiempo, deberá desaparecer el mito de que la comida causa obesidad, porque lo fundamental es conocer las cantidades y raciones que necesita cada persona.

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