Mi querido viejo: seguramente tú como yo nos hemos acostumbrado a recibir mensajes, tanto en nuestro teléfono celular como en la computadora. Muchos de ellos son intrascendentes, tal vez anuncios o propaganda; otros pueden ser peligrosos o agresivos, y de vez en cuando aparece algún mensaje que nos hace reflexionar.
Esto me ocurrió hace unos días, en que de buenas a primeras apareció en mi pantalla un mensaje escrito sobre fondo azul, con líneas en blanco; Alicia me lo envió y te lo quiero compartir, porque me gustó, ya que es una mezcla de afirmaciones, al parecer inconexas, pero que en conjunto tienen un impacto muy especial:
“La risa desinflama. Llorar autorregula. Un abrazo fortalece el sistema inmunológico. Cantar activa el nervio vago.
“Bailar crea nuevas conexiones neuronales. La alegría no es un lujo, es una necesidad biológica”.
¿Qué te parece, querido viejo? Seguramente a ti, como a mí, estas sentencias nos hacen pensar en serio.
Porque todo en el fondo habla de algo que tú y yo sabemos: la alegría es indispensable para vivir.
Y por eso debemos disfrutar todas las emociones que nos brinda el día con día de la vida. Y es que, en ocasiones, pensamos en rechazar un sentimiento que no nos gusta, como el llanto o un abrazo, siendo que son parte de nuestras vidas.
Cuando hablamos de “vivir plenamente” nos referimos a eso: a aceptar y disfrutar cada minuto del día y encontrar en cada emoción, cada sentimiento, eso que es la vida misma.
Lamentablemente hay quienes se olvidan de reír e ignoran que reír desinflama; hay quienes no quieren llorar (en nuestro tiempo les decíamos “muy machos”) sin saber que la alegría autorregula.
Habrá otros, sobre todo a nuestras edades, que no aceptamos los abrazos, siendo que estimulan nuestro sistema inmunológico.
Y por otro lado, cantar, aunque sea desafinado, nos activa el nervio vago y nos sentimos mejor.
Ciertamente, bailar crea nuevas conexiones, y tú, querido viejo, ¿recuerdas bien aquellos primeros bailes con esa jovencita que te robó el corazón?
Por todo lo anterior, querido viejo, el mensaje es fundamental, para niños, adultos y viejos: “La alegría no es un lujo, es una necesidad biológica”.
Esto lo decimos cuando, por diversas razones, 40% de los matrimonios han olvidado sus frases de amor y están distanciados, silenciosos o francamente enojados, divorciados mental y físicamente.
Y esto lo decimos cuando muchos hijos se han separado de sus padres y no los ven e, incluso, hablan mal de ellos.
Y esto decimos cuando en la escuela o el trabajo hay pleitos y discusiones tan inútiles como perjudiciales.
Querido viejo: la alegría es una necesidad biológica, no podremos vivir bien si no generamos y buscamos la alegría cada mañana, todo el día, todos los días.
Querido viejo: tú como yo tenemos la posibilidad de disfrutar la alegría aun cuando haya problemas u obstáculos para lograrla. Analiza solo, o con la persona que te sea más cercana, cuál es tu “carga” de alegría. ¿Eres alegre por naturaleza?, ¿te gusta disfrutar los momentos con familiares y amigos?, y cuando tienes un contratiempo, ¿te deprimes o buscas de nuevo algo que te devuelva la alegría?
La vida es corta, tú y yo lo sabemos, querido viejo, y el día que se acaba no volverá; por eso te invito a que disfrutes cada día, contagies la alegría a quienes te rodean, y que al final de tus días, con arrugas y achaques, sigas siendo alegre las 24 horas.
Gracias a quien me escribió “la alegría es una necesidad biológica”: llenó de alegría mi día.
