Las fajas abdominales queman la grasa
MITOLas fajas abdominales queman la grasa. El corsé, que fue el precursor de lafaja, era un complicado arnés que usaban las mujeres de la antigua Grecia para estrechar la cintura y realzar el busto, y se siguió utilizando en Europa hasta el siglo XIX; al inicio del ...

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
MITO
Las fajas abdominales queman la grasa.
El corsé, que fue el precursor de la faja, era un complicado arnés que usaban las mujeres de la antigua Grecia para estrechar la cintura y realzar el busto, y se siguió utilizando en Europa hasta el siglo XIX; al inicio del siglo pasado, en los años veinte, surgió la faja, más sencilla, que significaba la liberación de la mujer frente al corsé y, desde entonces, las mujeres la usan para ocultar su obesidad incipiente y los hombres para esconder la “barriga de pulquero". Hoy en día, cuando la promoción de la actividad física es generalizada, surgen mitos acerca de las fajas que usan los deportistas, y sus promotores afirman que tal o cual marca de tal o cual material, sirve, efectivamente para quemar la grasa abdominal.
CONSECUENCIA
Quienes utilizan estas fajas, algunas de las cuales tienen precios desproporcionados, viven el mito de que las fajas quemarán la grasa del abdomen.
Estas prendas están fabricadas con materiales que proporcionan calor en la zona del abdomen y la parte lumbar. El calor que se acumula en esta zona es el que ha dado a estas fajas la fama de ser reductoras de cintura y servir para acabar con la grasa localizada en esa zona, un mito más, ya que la grasa por sí sola no se quema ni desaparece, sino que el proceso es otro.
El calor ocasionado por la faja es lo que nos hace sudar y logra que perdamos gran cantidad de líquidos a través del sudor, pero en ningún caso este calor hará que la grasa se elimine, ya que la única manera de conseguirlo es a través del ejercicio físico y de la dieta. Lo mismo sucede con las fajas de plástico o de neopreno, lo único que hace la colocación de plásticos es estimular el funcionamiento de las glándulas sudoríparas, sudar más y contener el sudor dentro de la faja, pero no es lo mismo sudar que quemar grasa.
Quienes usan esas fajas tienen doble desengaño, uno al pagar precios exorbitantes por algo inútil para sus esperanzas, y otro, que decepcionados por seguir con la misma grasa en el abdomen, abandonen el ejercicio físico decepcionados.
REALIDAD
La realidad está en algo que aquí he repetido una y otra vez: que la falta de información y los mitos actúan en contra de nuestra salud. Cuando entendamos que esa salud anhelada es el resultado de un estilo de vida saludable y nada más, podremos vivir felices, tranquilos y sanos.
La obesidad es una consecuencia de nuestra herencia y no podemos hacer nada al respecto y de nuestro estilo de vida, del cual nosotros somos ciento por ciento responsables. Si tenemos exceso de peso, debemos aprender a comer, a hacer ejercicio y lograr lo que se llama balance metabólico, que es el equilibrio entre la cantidad de calorías que ingerimos en los alimentos y la cantidad de calorías que gastamos en las actividades diarias, y el ejercicio físico.
Las fajas no hacen ni bien ni mal, pueden favorecer una postura erguida y cómoda, pero no es lógico que sigamos usándolas creyendo que así “quemaremos grasa”.