La economía se maneja desde Palacio

¿Hacia dónde va México? Espero que expertos en todas las áreas alcen su voz y exijan que se cumpla la ley, que se respeten la Constitución y sus instituciones y que se proteja la salud y la vida de millones de mexicanos

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

¿Qué tienen en común Gaspar Franco Hernández, Simón Levy, Guillermo Zúñiga, Patricia Bugarín, Germán Martínez, Josefa González Blanco, Guillermo García Alcocer, Omar García Harfuch, Felipe de Jesús Muñoz Vázquez, Tonatiuh Guillén, Gualberto Ramírez y Carlos Manuel Urzúa Macías?

Todos formaron parte del nuevo gobierno con cargos y encomiendas importantes y ya no están por diversas razones, unas más graves que otras; aunque ciertamente la renuncia más impactante fue la del exsecretario de Hacienda y Crédito Público, que cimbró a la administración en estos días.

Pero, además, el significado de la renuncia de Carlos Urzúa tiene hoy un mayor impacto, ya que frente a las advertencias de los expertos nacionales e internacionales de la crítica situación de la economía nacional, el señor Presidente reitera que “vamos requetebién”, aunque no precisa hacia dónde.

Carlos Urzúa es un hombre íntegro, su vida y sus acciones lo avalan, se incorporó al equipo del señor Presidente y seguramente hizo su mayor esfuerzo por México.

La carta con la que se despidió es un ejemplo de precisión, elegancia y diplomacia, algo que en los tiempos actuales, donde todo se limita a un tweet de 140 caracteres, tiene especial mérito. Veamos:

1.- Carlos Urzúa agradece al Presidente la oportunidad de servir a México, ni a él ni a sus proyectos, sino a México.

2.- Con toda precisión señala que “se han tomado decisiones de política pública sin el suficiente sustento”, así de simple, así de terrible; y además le da una lección de economía cuando afirma: “toda política económica debe realizase con base en evidencia cuidando los diversos efectos que ésta pueda tener y libre de todo extremismo, sea éste de derecha o izquierda”; todos sabemos que, en economía, lo único que cuenta son los resultados, no las ideologías o las fantasías.

3.- La “inaceptable imposición de funcionarios que no tienen conocimiento de la Hacienda Pública”, y la influencia de “personajes influyentes del actual gobierno con patente conflicto de interés”, señala el mayor error de esta administración unipersonal, autoritaria y excluyente, a la sombra de la cual muchos funcionarios –al igual que en otros sexenios– tratan de medrar sin importar sus carencias y su ignorancia.

Por eso, Carlos Urzúa “se vio orillado a renunciar”, no por falta de ganas, no por abrumadoras cargas de trabajo, sino por las discrepancias en materia económica, lo que nos hace recordar la afirmación de Luis Echeverría Álvarez cuando despidió al secretario de Hacienda y Crédito Público, Hugo B. Margáin: “La economía se maneja desde los Pinos”; hoy sabemos que, a pesar de la buena voluntad y excelente preparación del nuevo secretario Arturo Herrera Gutiérrez, la política económica se decidirá en Palacio Nacional, pero en el ala sur, donde está el Presidente, y no en el ala norte, donde están las oficinas de Herrera.

Y aquí estamos, viendo al señor Presidente reiterar que todo va bien, que se equivocan quienes señalan los gravísimos errores de la economía nacional y afirman que ya estamos en recesión; y, aunque parezca broma, hace días exigió al Financial Times que “ofrezca una disculpa a México” (sic).

Esa incapacidad cada vez mayor para ver la realidad es la explicación de lo que ocurre en México; y yo pregunto una y otra vez ¿hacia dónde va México? Porque espero que expertos en todas las áreas alcen su voz y exijan que se cumpla la ley, que se respete la Constitución y sus instituciones, que se proteja la salud y la vida de millones de mexicanos; y cuando veo la obcecación y la negación de la realidad, recuerdo la carta del filósofo Platón al sátrapa Dion de Siracusa en el siglo V a.C., cuando éste lo corrió después de haber sido su mentor, su ministro y su apoyo: 

“Durante mi larga permanencia junto a ti, cuando era el ministro favorito de tu gobierno, tú te llevabas todos los beneficios y yo soportaba todas las calumnias; los hombres son testigos de ello y de que he intentado por todos los medios contener tu crueldad y corregir tu espíritu por el bien del pueblo y de ti mismo; cuando llegue el día en que tu poder se derrumbe, desearás tener a tu lado a este filósofo que ahora te escribe”.

¿Hacia dónde va México?

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