Mi querido viejo: comienzo esta columna con una frase contundente de la Reina del Pop, Madonna, que, enojadísima porque durante su presentación todos los asistentes estaban con sus teléfonos celulares y no prestaban atención a su actuación, gritó: “¡Guarden sus malditos celulares y conéctense!”.
Lo que prometía ser una noche dedicada al estreno de Confessions II: The Film, que Madonna presentó el pasado viernes 5 de junio, terminó convirtiéndose en una declaración sobre el estado actual de la música en vivo y la “cultura del celular”. Durante una conversación posterior a la proyección del cortometraje en el histórico Beacon Theatre de Manhattan, Madonna criticó la creciente dependencia de los teléfonos móviles en los conciertos y lanzó un mensaje directo a sus seguidores.
“¡Guarden sus malditos teléfonos y conéctense!”, dijo la cantante, dejando claro que considera que la tecnología está alterando la manera en que el público experimenta la música. Yo admiro a Madonna por su voz, sus canciones y su presencia en los medios, y creo que lo que dijo encierra una gran verdad, querido viejo, que nosotros no hemos percibido a cabalidad, en especial nosotros, que nacimos y crecimos sólo con el teléfono fijo que se marcaba con un numeral en círculo.
Hoy vemos que todos los seres humanos se han convertido en “cinematógrafos”, y llevan a todos lados sus celulares, a la calle, a una exposición, a una conferencia, al futbol, y a los espectáculos de todo tipo
El problema es que, con su telefonito, se olvidan de disfrutar el espectáculo: no ven una obra de arte, la registran, pero no escuchan la música, la registran; incluso en el futbol, tal vez no vean el gol, pero lo registran, y todo eso afecta su capacidad para apreciar momentos, luces, sonidos, efectos, porque como “cinematógrafos” sólo están “trabajando”, ¡lástima!
En México existen aproximadamente 144.5 millones de líneas celulares activas, una cifra que supera el número total de habitantes. Sin embargo, en términos de usuarios únicos, se estima que hay cerca de 98.6 millones de personas que utilizan teléfono móvil, ya que muchas personas tienen más de una línea.
Y tú, mi querido viejo: ¿cómo usas tu celular?; ciertamente nos facilita notablemente la comunicación, pero hay ese peligro que dijo Madonna: que olvidemos de ver, oír, saborear, disfrutar, compartir todo lo bueno de la vida, si estamos esclavizados por el aparatito.
Siempre será bueno que haya comunicación, y la necesitamos, con la familia, los amigos, los vecinos y demás, pero siempre debemos ser dueños de nuestras decisiones, nuestros actos y, sobre todo, nuestro tiempo, ¿verdad que sí?
Y podremos enseñar a nuestros hijos y nietos a disfrutar los avances de la tecnología, sin que afecte su visión universal para apreciar con los ojos, los oídos, el gusto y el tacto todas las maravillas de nuestro mundo.
Querido viejo: dile a todos los que conozcas: ¡guarden sus malditos celulares y conéctense!, aunque sabes que muchos no te harán caso.
