Para Pancho Garfias, siempre optimista, un recuerdo.
Soy mexicano y, como tal, al igual que millones de compatriotas he tratado de dar lo mejor de mí en todos mis actos; trabajé como médico y cirujano, preparé a cientos de colegas, di platicas y conferencias en todo el mundo, publiqué 14 libros y me jubilé hace 10 años. Mi interés por México me hizo escribir para los diarios; comencé en el unomásuno, y desde hace más de 35 años escribo en mi Excélsior, lo que me permite enviar un mensaje a quienes amablemente me leen.
Cada semana quiero escribir sobre lo que veo en mi país, sus logros y sus problemas, sus personajes valiosos y sus personajes deleznables, sus organizaciones exitosas y sus organizaciones criminales y corruptas.
Se está acabando el año y me doy cuenta que cada día crece la frustración de los ciudadanos que ven –como yo– el deterioro de la vida nacional, en donde se mezclan las informaciones verdaderas con las mentiras que propalan los exégetas del Gobierno. Se está acabando en año y cada día siento el hartazgo por una situación que lleva a la aniquilación de nuestro país en muchos rubros.
¡Estamos hartos! Hartos de ver que cada mañana se utiliza el podio para engañar, acusar, negar, amenazar, distraer, sin ofrecer, después de siete años, un discurso abierto y real.
Esta costumbre fue iniciada por aquel individuo que ya se fue, y que tuvo por maestro a Adolfo Hitler, a quien imitó hasta en los gestos para controlar a los ciudadanos. Hitler escribió en Mi Lucha –hecha desde la prisión– lo siguiente: “la propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto”. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada, y su comprensión escasa; además tienen gran capacidad para olvidar”. “Es necesario cargar sobre el adversario los propios errores o defectos; si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que distraigan”.
Eso es lo que hemos vivido día y noche durante más de siete años, y es lógico que estemos hartos, que el enojo y el disgusto se vea en todos lados en las noticias, en la televisión, en los diarios y en las columnas de opinión; pero, sobre todo, al conversar con vecinos o amigos que perciben esta situación como insostenible.
Y junto a esos mensajes optimistas, la realidad que vivimos es otra: los dispendios realizados desde el inicio de la anterior administración se reflejan en un inmenso costo inútil, tan sólo dos ejemplos bastan para confirmarlo: Zoé Robledo es el responsable, ya por segundo sexenio, del Sistema de Salud, que no tiene ni orden, ni siquiera un organigrama real; las carencias en sus instalaciones, que no pueden operar porque están sin equipos ni aparatos, las de las clínicas, desoladas sin consultas y sin medicamentos, la compra de insumos es un caos y nadie lo puede resolver, Zoé Robledo menos, porque sus carencias personales son tantas como las de Salud.
Y el otro lamentable ejemplo de fracaso es Marx Arriaga, que fue amo y señor de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública, y fue cesado en febrero de este año por el efecto destructor que tuvieron sus ideas y sus publicaciones, que afectan gravemente a la niñez mexicana; será difícil revertir todos los daños que hizo.
Estamos hartos de una realidad que supera con mucho nuestros más siniestros presagios, tenemos miedo por nuestras vidas y las de nuestros seres queridos. Uno de los más graves problemas es el de personas desaparecidas, porque dañan tanto a quien desaparece, como a quien busca infructuosamente a su ser querido, Más de 135 mil 048 seres humanos nunca podrán tener un sepelio normal.
Y el siguiente rubro es el de los homicidios, que se estima en 25.6 casos por cada 100 mil habitantes, lo que hace un total aproximado de 200 mil 75 víctimas de homicidio doloso, el mayor número absoluto de víctimas de la historia moderna de México, Y así podemos revisar los secuestros, casi siempre relacionados con la delincuencia organizada; existe información de la Secretaría de Gobernación actualizados a octubre de 2026: se han localizado a más de 16 mil personas que contaban con reporte de desaparición, aunque lamentablemente se han confirmado cientos de víctimas sin vida y persisten casos de alto impacto.
Estamos hartos, hartos de promesas, hartos de mentiras, como las que escribió Hitler y las que dijo una y otra vez el señor que ya no está.
