El tiempo pasa volando y nosotros estamos aquí; el tiempo sigue adelante y es en la memoria, bien en nuestro cerebro o en los documentos que relatan la historia de cada día, cómo podemos evaluar lo que ocurre, sea para alentar nuestro optimismo o para lamentar que la realidad no sea como la imaginamos.
Hoy quiero revivir algo que escribí en aquel diciembre de 2018, cuando apenas comenzaba el sexenio del señor que ya no está aquí, para poder comparar nuestro México de entonces con el México de hoy.
“Señor Presidente: yo, como 70 millones de mexicanos, no voté por usted en julio, pero el pasado primero de diciembre usted se ciñó la banda presidencial y se convirtió en el Presidente de México, el primer mandatario de todos los mexicanos; por eso, al iniciar el 2019 le deseo lo mejor.
“Le deseo lo mejor, señor, Presidente, pero en este primer mes de su mandato me sorprende y me entristece que siga comportándose como candidato, agreda a quienes considera contrarios y denueste a quienes no piensan como usted; la misión de un mandatario es conciliar los intereses, pero tal parece que usted quiere dividir más que unir a los mexicanos.
“Le deseo lo mejor, señor, Presidente, pero es lamentable que usted, contra toda la lógica, la economía y la aeronáutica haya cometido el peor error de la Cuarta Transformación —el ahora llamado Fobaproa de López Obrador—, porque al cancelar el aeropuerto de Texcoco está tirando a la basura más de 10 mil millones de dólares (0.9% del PIB), que nosotros tendremos que pagar, ya que se privatizarán las ganancias, pero se socializarán las pérdidas, ¡lamentable, señor, Presidente, muy lamentable error!
“Le deseo lo mejor, señor Presidente, y por eso me preocupa su enfrentamiento con el Poder Judicial; la base de la convivencia democrática es la división de Poderes y sus actitudes y decisiones, sus discursos y sus hechos, confirman que, como ya tiene mayoría en el Legislativo, quiere doblegar y aniquilar a la Suprema Corte de Justicia, lo que no se puede ni se debe aceptar”.
Así escribí en diciembre de 2018, y lo seguí haciendo cada semana, viví y relaté lo ocurrido en el sexenio, los lamentables resultados en todos los proyectos y decisiones que siempre tomó sin tener en cuenta la opinión de los expertos ni las advertencias de los investigadores.
El resultado de su administración fue trágico, primero por la enorme pérdida de vidas humanas, que fallecieron por la violencia inusitada de los delincuentes, por los errores en salud, que causaron cientos de miles de vidas; lo que junto con el fracaso en la economía colocaron al país en una situación verdaderamente lamentable.
…Y llegó el nuevo sexenio, y a pesar de los malos augurios que acompañaban a la nueva Presidenta, hubieron analistas e investigadores que consideraban necesario esperar un poco para ver qué ofrecía, y qué proyectos tenía para sacar al país del lamentable lugar que ocupa.
Y vemos tristemente, que vamos peor, que la economía no funciona, que los proyectos estúpidos como la refinería Dos Bocas, el aeropuerto Felipe Ángeles, que el Tren Maya, y el Tren Interoceánico son un fracaso, y no se diga de la atención a la salud, sin vacuna Patria, con falta de medicamentos, equipo, etcétera, y aquí puedo seguir enumerando carencias, errores, corrupción por más de ocho páginas, sólo he querido estimado lector, que aquilate la magnitud de los problemas de nuestro México.
No podemos quedarnos callados, seguiremos relatando lo que ocurre, denunciando a los responsables, exigiendo resultados, porque México es de los mexicanos, y en estos años un grupo de individuos que odian la libertad, el progreso, el respeto a las leyes han dañado todo lo que es bueno en el país.
No sé qué sucederá, pero estoy atento porque mi amor a México es mayor que el miedo a que me ataquen; sea como sea, aquí estaré atento para relatar lo que ocurre cada día.
