Día Internacional de la Paz

“Abrazos y no balazos” fue el detonador de la mayor violencia que hemos visto jamás.

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

O caminamos todos juntos hacia la paz, o nunca laencontraremos.

Benjamin Franklin

El 30 de noviembre de 1981, la Asamblea General de las Naciones Unidas en la Resolución 36/67 proclamó el 21 de septiembre como el Día Internacional de la Paz; a partir de entonces se celebra en casi todo el mundo. De acuerdo con la ONU, el objetivo de una cultura de paz es garantizar que los conflictos que resultan de las relaciones humanas se resuelvan de manera no violenta, con base en los valores tradicionales de la paz: justicia, libertad, equidad, solidaridad, tolerancia y respeto a la dignidad humana.

Todo esto suena muy bien y hace días se volvió a conmemorar con discursos y promesas, ofrecimientos y demás, pero una revisión de cómo está el mundo nos muestra otro panorama, no hay paz en muchos países, lo que es triste, pero: ¿hay paz en México?

Desde hace cinco años sufrimos las consecuencias de la sentencia maldita “abrazos, no balazos”, con la que el Presidente otorgó oficialmente licencia para matar, robar, violar, extorsionar, secuestrar, desaparecer a todo el que viva en territorio nacional. “Abrazos y no balazos” fue el detonador de la mayor violencia que hemos visto jamás, las noticias en radio, prensa, televisión y redes documentan todos los días no sólo las agresiones y sus consecuencias, sino la total impunidad con la que hombres, mujeres y niños actúan agrediendo a los demás; causa repulsión ver cómo adolescentes golpean sin piedad a un joven, con madres que agreden a sus hijos, maestras a sus alumnos, policías a transeúntes, violencia sin fin.

La contabilidad de delitos aumenta cada día: TResearch, de Carlos Penna, documenta cifras otrora inimaginables: 95 asesinados al día, uno cada 15 minutos; 10 mujeres muertas al día; un robo en vía pública cada 8 minutos; un robo de negocios cada 7 minutos; abusos sexuales, uno cada 18 minutos; acosos sexuales, uno cada 55 minutos; una violación cada 75 minutos; allanamiento de morada cada 41 minutos; fraudes, uno cada 6 minutos; robos a casa habitación, uno cada 10 minutos. Vivimos en un mundo de violencia sin fin.

Y, para colmo, la revista Science, en el estudio Complexity Science Hub, elaborado por Rafael Prieto Curiel, señala que los grupos criminales alistan en sus filas a 350 personas cada día, y ya cuentan con más de 170 mil nuevos delincuentes, mientras el Presidente desprecia los datos, oculta el asunto de Ayotzinapa y se alista a ir a Badiraguato.                                                                                          Además, el documento Permiso para Matar, periodismo de investigación, señala que las fuerzas estatales o federales, incluyendo al Ejército, la Marina y la Guardia Nacional, han cometido más de 1,500 asesinatos y desapariciones forzadas, y el Presidente calla. 

¿Podemos hablar de paz?, 65 por ciento de los mexicanos tienen miedo hasta de salir a la calle, miles de ciudadanos han huido de sus comunidades, y el militarismo sigue adelante.

Se realizan varios intentos de hablar y promover la paz, la Conferencia del Episcopado Mexicano convocó a un diálogo por la paz, algunos grupos sociales, la Universidad Iberoamericana, y ciudadanos de diversos municipios y escuelas del país hacen demandas y reuniones por la paz, pero la paz no llega.

Esta descomposición social abarca todas las capas de la población, y la inacción del Presidente, su protección a los delincuentes, “que también son seres humanos”, a los servidores públicos y miembros de su gabinete, ha llevado a México a ser un Estado fallido. 

Urge un golpe de timón para revertir eta situación, trabajo que llevará años y que debemos iniciar nosotros. Las acciones del Frente Amplio por México deben incluir no sólo el programa de gobierno, sino las estrategias para ir cambiando esta situación, nuestras vidas están de por medio, todos debemos participar, porque es tarea de todos.

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