¿Cómo vives estos años?

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

Mi querido viejo: una y otra vez hemos hablado aquí del placer de vivir estos años que la vida nos ha permitido, años que desafortunadamente otros amigos o compañeros no pudieron vivir. Recientemente, con motivo de la aparición de un par de poemas que escribí para Alicia, algunos compañeros me dijeron que ellos también disfrutan cada día, ¡enhorabuena!

Tengo amigos y compañeros que viven sus años viejos con su compañero o compañera de toda la vida, disfrutan la convivencia con alegría, comparten buenos momentos y también comparten los problemas derivados de los años: achaques, enfermedades, etcétera; eso es ejemplar y merece una gran felicitación.

Pero lamentablemente, querido viejo, estoy seguro que conoces parejas que se unieron hace ya muchos años y que ahora, por diversos motivos, viven enojados, en silencio, y estos años que podrían ser los más hermosos, se convierten en algo triste.

En nuestro México no existe una cifra demográfica oficial exacta que contabilice cuántos matrimonios de la tercera edad viven enojados y distantes. Sin embargo, estudios sociológicos y psicológicos sugieren que entre 25% y 40% de las parejas mayores viven etapas –a veces largas– con relaciones de insatisfacción crónica, soledad en compañía o distanciamiento emocional.

Hasta donde he podido averiguar, hay diversas razones por las que las parejas, que originalmente fueron “parejas perfectas” al tiempo del matrimonio, con los años viven una vida muy diferente, y esto es realmente lamentable.

¿Qué es lo que ocurre en esas parejas?

En algunas de éstas, que originalmente hacían todo juntos, creen que “eso ya pasó” y, después de años de convivencia, imitan a los matrimonios que viven distanciados, y ese distanciamiento surge cuando cada cónyuge se aísla en sus propias rutinas, sin comunicación ni proyectos en común.

Un porcentaje creciente de adultos mayores forma parte del grupo de los que, lejos de resignarse a vivir juntos, opta por el divorcio después de los 60 años. En gran parte del país hasta 33.8% de los divorcios corresponden a parejas que llevaban más de 21 años juntas y que deciden separarse buscando autonomía.

También hay parejas que se separan cada día más por causas físicas y neurológicas: Muchos cambios de humor, la irritabilidad o el enojo repentino no son siempre problemas de pareja, sino manifestaciones de estrés, dolor crónico o el inicio de padecimientos neurodegenerativos propios de la edad.

Pero no todo son malas noticias, querido viejo; a pesar de las dificultades, y las causas que arriba te mencioné, los datos del Inegi indican que una amplia mayoría de las personas unidas (cerca de 91%) declara tener una relación favorable, lo que hace que los matrimonios abiertamente conflictivos sean una minoría que requiere apoyo y terapia.

Por eso escribo estas líneas, si eres feliz en tu matrimonio, si estás tan enamorado como el primer día, ¡enhorabuena!, pero si tienes problemas, platícalos con tu pareja o con un psicólogo, porque siempre tendrá arreglo.

¡La vida es para disfrutarla todos los días, no para padecerla!

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