Como te ven, te tratan
La autoestima no necesita joyas ni lujos.Kimberly Mi querido viejo, siempre es un placer, en especial en estas ...
La autoestima no necesita joyas ni lujos.
Kimberly
Mi querido viejo, siempre es un placer, en especial en estas primeras semanas del año, encontrar a los amigos y desearles lo mejor para estos 365 días; en mi profesión esto es muy frecuente porque en enero y febrero muchos queridos viejos acuden al médico para saber cómo está su salud como parte de sus propósitos de año nuevo, y tomar providencias para que en estos meses estén libres de achaques y enfermedades.
Pero no es de eso de lo que quiero hablar, lo haremos en otra ocasión; quiero comentarte dos experiencias que muestran la importancia saber vivir todos los años que la vida nos dé. Resulta que recibí a un amigo y compañero mío, médico como yo, que tiene un excelente hospital en Michoacán y vino por unos asuntos a Cofepris; lo vi erguido, alegre, optimista, “lleno de vida”, nos tomamos fotos y me dio mucho gusto saludarlo.
Y días después, en el hospital, a un hombre apoltronado perezosamente en un sillón; lo miré una y otra vez, porque se parecía a alguien que yo conocía, dudé en acercarme a él, pero finalmente me decidí y lo saludé: ¿no me reconocías? –me dijo–, soy fulano de tal, estuvimos juntos en la prepa y luego estudié arquitectura. Y mientras me hablaba, no pude menos que observar su cara triste, su ropa sucia, con lamparones en la camisa, los zapatos con las agujetas sueltas, el cabello revuelto, la barba incipiente en el rostro, es aspecto de un hombre derrotado; estaba esperando a un familiar, platicamos un buen rato, está jubilado, no hace nada en su casa y, al parecer, vive sin oficio ni beneficio.
Y pensé: ¡cuánto nos enseña la vida al paso de los años!, ¡cómo nuestra forma de ser, nuestra forma de pensar, nuestra forma de actuar va moldeando lo que seremos de viejos!: pensé en que el éxito no está en tener la mejor ropa o el mejor automóvil, sino en vivir la vida con alegría, y encontrarle sentido a cada mañana,
Mi querido viejo: creo que a estas alturas del partido no te estoy diciendo nada nuevo, porque seguramente tú has tenido experiencias similares al reencontrarte con algún compañero o amigo al que por años no viste, y notar cómo lo ha tratado la vida, y sobre todo, cómo él ha tratado su vida.
Sonrisa atrae sonrisa, rictus atrae rictus, enojo atrae enojo, y esto, a nuestras edades, es de la mayor importancia, por eso digo que “como te ven te tratan”, porque la reacción ante una persona no tiene que ver con la ropa, los zapatos, las joyas y demás, sino con la actitud que tú tienes para con todo el mundo.
Hoy más que nunca es conveniente que te despiertes con una sonrisa, y que esa sonrisa te acompañe todo el día; ¿que hay achaques?, sí, ya veremos cómo disminuyen, ¿que hay una enfermedad que cuidar?, sí, y lo haremos con optimismo, ¿que vivimos con inseguridad?, así es la vida, cuídate y espera siempre lo mejor.
No olvides tu chequeo, prevenir es mejor que remediar, la ciencia está de tu lado hoy más que nunca, porque la vejez ya no es lo que era, gracias a todos los adelantos de la tecnología y la medicina.
Y sonríe, querido viejo, sonríe siempre, porque “como te ven te tratan”.
